De la Amorosa Hegemonía Populista a la Anulación de la Sociedad Civil

 

Las críticas al “Antiguo Régimen”, enfundadas en la mafia del poder, ahora dan pábulo a un protagonismo presidencial donde la hegemonía política cambia decisiones democráticas, anula a la ciudadanía, y causa estragos reproduciendo estructuras de poder de un sistema autoritario, opresor y antidemocrático, que pretende hacer del Estado un instrumento de control y dominación de la sociedad.

Producto de un obscuro proceso político de manipulación y sometimiento, las directrices del nuevo gobierno a través de un desmesurado intervencionismo público, subordina y obstruye la democracia, que en los hechos se desenvuelve desde la retórica mañanera, hasta el trasiego de condiciones metaconstitucionales, que violan el espíritu del Estado Democrático de Derecho.

En este escenario incierto, la justicia, la libertad y la igualdad son premisas que han mutado a la verticalidad, sumisión y control del Estado.

La cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, la creación de la Guardia Nacional, la nueva política migratoria del Estado; la presión política a organismos públicos y privados, nacionales y extranjeros, la descalificación moral y legal como recurso de amenaza pública; la pretensión hegemónica de MORENA como parámetro para medir la legitimidad del sistema político, y el uso instrumental del Poder Legislativo para cooptar a la partidocracia y predisponerla en favor de decisiones de la nueva mayoría, son ejemplos nítidos de la perversión del poder público.

Vivimos en una democracia hegemónica, pero no en la hegemonía de la democracia.

Se ha trastocado desde la verticalidad del gobierno el orden valórico de la política con el mito de construir una patria donde prima la oportunidad y esperanza social de una Nación amorosa, que prodiga el respeto a los principios fundamentales de la sociedad.

Empero, el desmembramiento social ante la depresión de los datos duros y los precarios avances gubernamentales, amenazan con la polarización y el antagonismo de un revanchismo inédito, que se disfraza en la legitimidad de la mayoría y cobra potestad desde la agresión política que hoy sufre la ciudadanía.

Desde la retórica discursiva, la historia del revés lo inunda todo. La sustitución de la razón y los hechos por la vehemencia de la lógica política del ejercicio de gobierno, invierte la realidad para pensar que lo que parece claro es oscuro y viceversa. La alquimia política del “Nuevo Régimen”, parece ser el componente mágico que desde el púlpito modela el matraz de las soluciones y respuestas sociales.

El diagnóstico de la realidad política es claro: el costo de la factura de los errores del gobierno no lo está pagando el Presidente López Obrador. La paradoja estriba en que el capital político de AMLO se mantiene en sus niveles de popularidad, pero la marcha de su gobierno se debilita.

Héctor Aguilar Camín, con agudeza, advierte que hay “un gobierno con un potente liderato presidencial y una débil ejecución de políticas públicas; un Presidente fuerte en su enganche con la ciudadanía, pero un gobierno débil en la ejecución de lo prometido…Y una ciudadanía que lo juzga bien a él y mal a sus primeros resultados, pero no los mezcla. Es la historia de inicio de gobierno de muchos presidentes mexicanos.” https://bit.ly/2OGeTdt

Sin duda, esta asimetría entre el Presidente y su gobierno se fortalece frente a una oposición política carente de organización, reactiva en sus ánimos, e inmóvil en el uso de inteligencia política, lo que la hace sucumbir y seguir en un marasmo inercial nunca antes visto.

En esta tesitura, no podemos obviar que la petrificación de los partidos políticos extiende la utopía de la transformación y le da alas a la retórica mañanera para seguir construyendo el país de ensueño, que sólo es posible desde el discurso y el escritorio.

Este enquistado escenario requiere plantear nuevos equilibrios en el juego del poder público y aprender a identificar la verdad de la mentira, la demagogia de la política y el gatopardismo de la transformación.

Asimismo, frente al progresivo deterioro social y al escepticismo político que vivimos, es necesario reflexionar y distinguir lo posible de lo probable, e imponerse la necesidad de trascender la atmósfera donde sólo el Presidente tiene la verdad, su verdad.

En esta circunstancia, la demanda ciudadana exige participar en la toma de decisiones públicas para edificar un país donde la libertad y la justicia se traduzcan en igualdad de oportunidades democráticas, fincadas en la pluralidad política y el respeto al disenso, para que no se imponga ni el avasallamiento, ni la amenaza, ni la mordaza pública sobre el valor de la conciencia política y la dignidad humana.

Es lógico que la ciudadanía hoy no pondere en su justa dimensión lo que ocurre en el ejercicio de gobierno. Hemos vivido por décadas en una sociedad apresada, deprimida y oprimida por las élites de poder, y al parecer la 4T tampoco será la excepción.

Nuestra apatía democrática debe tener límites porque el dramatismo de la realidad exige que nuestra conciencia política se convierta en vanguardia de gobierno. Lo contrario es el camino que ya conocemos: la verticalidad del poder desde una retórica cuyo populismo confuso e indolente pone en riesgo a la Nación.

Una sociedad inteligente y participativa hace de la democracia el valor hegemónico de su devenir, y no lo contrario.

La podredumbre de la hegemonía que nos embarga no puede volver indolente al tejido social. Las contradicciones del ejercicio de gobierno deben acabar, pero ello sólo será posible cuando la sociedad civil y la partidocracia, en oposición, se erijan en auténtico contrapeso del gobierno.

Ha llegado el momento de oponer al populismo la razón democrática.

La crítica sobre la conciencia ciudadana impone trazar una nueva lógica para asumir el activismo social, que defienda a la democracia como régimen que armoniza la vida social. No es aceptable la tutela política de un partido populista hegemónico, que disfraza su autoritarismo ante la legitimidad del ejercicio público.

Aprendamos la lección: la trágica distinción entre populismo y democracia estriba en la encarnación parcial de las aspiraciones sociales secuestradas por el discurso demagógico, que construido en la desesperanza y en la quimera, esconde la ambición desmedida y el revanchismo político.

Agenda

  • Se dictó vinculación a proceso y prisión preventiva justificada en contra de Rosario Robles Berlanga en el caso de la Estafa Maestra, en el que se está imputando el Ejercicio Indebido del Servicio Público.
  • Obligado por el estancamiento económico, el Banco de México bajó la tasa de interés de referencia en 25 puntos base, para quedar en 8.0%.

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