La Rendición de Cuentas en la Política Nacional Anticorrupción

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En estos días aciagos, donde las democracias atraviesan por los estragos de las anomias de la corrupción e impunidad; la participación ciudadana exige transparentar el ejercicio de gobierno como condición de probidad y moralización pública.

La relación socio-estatal pone a discusión pública investigar la correlación entre la probidad gubernamental; las condiciones básicas de integridad administrativa; y el alcance de una Política de Estado que resuelva las exigencias ciudadanas en el entorno democrático de un sistema de rendición de cuentas, que integre los diversos ámbitos del ejercicio del poder público.

Resuelta esta correlación, el ejercicio público de un buen gobierno debe fomentar la creación de mecanismos para la rendición de cuentas, fortalecer la democracia y afirmar la responsabilidad pública, que se tiene cuando se actúa en nombre de otros o se utilizan recursos otorgados por otros para cumplir responsabilidades y encomiendas públicas. https://bit.ly/2PRc5ts

En este escenario, la visibilidad del quehacer público, como responsabilidad comprometida con su ejercicio, potencia la rendición de cuentas y propicia la participación informada de la ciudadanía en la toma de decisiones, dirección y arqueo público, al tiempo que ejerce la democracia más allá de los procesos electorales.

En el mismo contexto, los informes de los titulares de los Ejecutivos Federal y Locales, que se glosan por las cámaras de diputados en comparecencias de los respectivos secretarios de Estado, constituyen una práctica que debería afianzar los mecanismos técnicos de rendición de cuentas; el control, supervisión y la eficacia y eficiencia del desempeño de gobernantes y funcionarios; la fiscalización del manejo de recursos del erario; la gestión administrativa entre agentes públicos y privados; y los resultados obtenidos respecto al cumplimiento de los derechos ciudadanos en el ejercicio de gobierno. (Accountability)

El análisis crítico de la rendición de cuentas, estriba en que la salud del orden sistémico se establece fundamentalmente a través de la vigencia operativa de los pesos y contrapesos políticos, económicos, culturales y sociales, porque propician buena gobernanza, certidumbre en las acciones públicas, y relaciones socio-estatales estables.

Asimismo, es importante argumentar que la rendición de cuentas presenta una dimensión horizontal, en cuyo desenvolvimiento los servidores públicos transfieren, ejecutan y controlan el proceso administrativo entre ellos mismos; y una vertical, en la que interactúan los ciudadanos y los agentes sociales institucionalizados como sociedad civil, presionando para retirar el mando al gobernante o partido político, como respuesta a los resultados de su desempeño como gobierno. https://bit.ly/2PRc5ts

Sí observamos el espíritu de la Política Nacional Anticorrupción (PNA) propuesta por la Red por la Rendición de Cuentas (RRC), encontraremos como constante la obligatoriedad de los funcionarios de asegurar la calidad de la rendición de cuentas, en un proceso ciudadanizado, abierto y corresponsable, que permita evaluar los alcances de la eficiencia institucional y refrende su capacidad para aplicar sanciones.

Ello implica que el marco normativo en que habrá de desenvolverse la PNA, asegura el cumplimiento de las acciones jurídicas; garantice su prescripción a nivel Federal y local; e impulse la transparencia y acceso a la información pública, en un lenguaje expreso y abierto, que le sirva a la sociedad como instrumento para escrutar el desempeño de los servidores públicos.

De los aspectos centrales de la rendición de cuentas, deben sobresalir los resultados para el control de la corrupción e impunidad, que permitan evaluar los impactos de la PNA, y el incremento de la confianza, credibilidad y legitimidad institucional.

De esta manera, si quisiéramos realizar un corte transversal del peso específico de la rendición de cuentas en las acciones gubernamentales, apreciaremos que en la construcción de las políticas públicas, su presencia siempre precede arrojando luz y dirección a su implementación; condición que no ha sido explorada y relacionada con amplitud, por lo que no debe pasar desapercibida en el análisis operativo del combate a la corrupción y en la generación de oportunidades sociales.

En esta perspectiva, la base de todo buen gobierno se centra en la rendición de cuentas y en los resultados alcanzados, mismos que son directamente proporcionales al nivel de planificación democrática; condición apreciable en democracias estables que marca el sentido político-administrativo de la eficiencia-país, demostrando que cuanto más democrático es un sistema político y de gobierno, mayores y mejores resultados produce el quehacer público y la cocreación social, en el crecimiento y el desarrollo de la seguridad humana.

En este trazo, la rendición de cuentas representa un derecho fundamental del gobernado sobre el gobernante al evaluar el cumplimiento de las responsabilidades públicas, lo que hace que la participación ciudadana permeé en la toma de decisiones de manera transversal; invierta el paradigma de los gobiernos verticales; y creé desde la horizontalidad asociativista, un contrapeso indiscutible del rumbo del Estado.

En esta línea, resulta indiscutible que la PNA, deberá ser el observatorio que permita visibilizar la integralidad de las prácticas de rendición de cuentas; la implementación de acciones vinculantes entre sociedad civil y sociedad política; el desarrollo de nuevas prácticas interinstitucionales; y la actuación de los Órganos Internos de Control (OIC), impulsando estructuras abiertas, corresponsables y democráticas, que revitalice la interacción ciudadana, el diálogo social y la eficiencia del Estado.

Esta interlocución ciudadana debe incrementar los aspectos centrales de la pedagogía política y estar en consonancia con la información pública, caracterizada por ser confiable, relevante, clara, accesible, comprensible, completa, medible, verificable, útil, oportuna, abierta y susceptible a actualización continua.

Desde esta óptica, una condición relevante la constituye el e-Government, elemento imprescindible para que se generalice la comprensión de conceptos como interoperatividad e interoperabilidad y se evite la fragmentación, dispersión e inconexión de planes, programas y acciones; se afiancen las prácticas de rendición de cuentas; se consolide la coherencia y eficiencia interinstitucional; y se generen condiciones para concretar el quehacer público.

La evolución de la rendición de cuentas en la PNA, debe ser vista como un proceso horizontal, asociativista y ciudadanizado, cuya retroalimentación institucional, permita que ciudadanía y gobierno generen una sola conciencia, que destierre corrupción e impunidad como efectos del autoritarismo ciego, que ha creado una sociedad impedida, en una era de desdén y malestar político.

Agenda

  • El Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, anunció que se llevarán a Consulta Nacional la construcción del Tren Maya y el del Istmo de Tehuantepec; la refinería en Tabasco y siete programas de desarrollo social. Dio a conocer el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018- 2024; y la creación de un Consejo Asesor del Presidente, integrado por dueños y directivos de grupo empresariales y financieros.

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