El Ciudadano como Epicentro de la Cuarta Transformación de la Nación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La sola idea de transformar al país subyuga a la sociedad civil, que hoy se encuentra ávida de oportunidades y expectativas de desarrollo.

Nada tan significativo como un escenario político donde la ciudadanía sea partícipe de la concreción de una promesa política, como lo es la Cuarta Transformación de la Nación.

Este propósito de Estado, equiparado a los grandes movimientos que han marcado la historia de nuestro pueblo, deberá sustentarse el común denominador que comparten la Revolución de Independencia, que libertó al pueblo de la opresión absolutista; la Reforma, que secularizó al Estado y restauró la República Federal como régimen de gobierno, único, válido y vigente; y la Revolución, con la que claudicó la tiranía y condujo a la democracia y a la justicia social o sea, el rescate valórico de la soberanía ciudadana de la que emana el poder público.

En esta dinámica democrática, la ciudadanía requiere atender como componentes vitales para su desarrollo, el grado de participación en las tareas del quehacer público; el sentido de pertenencia e identidad a las instituciones nacionales y hacia la comunidad política; y el reconocimiento permanente de sus derechos y deberes.

Estos principios básicos del ejercicio ciudadano, cuando sufren erosión o deterioro, provocan que la democracia representativa pierda su carácter como vínculo cívico de la relación socio-estatal, propiciando un vacío de soberanía y una cadena incesante de fracturas políticas, como la pérdida de gobernabilidad, de confianza, de legitimidad y de credibilidad en el entramado institucional y en su conducción.

Este fenómeno, presente no sólo en México sino en el orbe, violenta la legalidad y la percepción de los sujetos sociales sobre la vigencia de sus derechos y obligaciones; es un síndrome de desafección gubernamental que se refleja en la pérdida de vínculos de confianza, credibilidad, pertenencia e identidad, con las estructuras públicas formales, lo que empuja a la ciudadanía a recurrir a conductas de exigencia violenta y ocasiona una insana relación con el Estado.

En el impasse de esta era de cambios y redefiniciones, resulta ineludible atender algunas consideraciones de fondo, respecto a la promesa política de la Cuarta Transformación de la Nación. Es necesario conocer ¿en qué consiste? ¿Cuáles son sus alcances y qué componentes la definen? ¿Se trata de cambiar el régimen político y de gobierno? ¿De qué manera se beneficiará la población? ¿Habrá de restituirse el valor de la soberanía ciudadana y el reconocimiento permanente de sus derechos y deberes? ¿Se fomentará el sentido de pertenencia e identidad hacia las instituciones nacionales y hacia la comunidad política? ¿Qué medidas serán impulsadas para fortalecer el principio de representación popular, como vínculo cívico para evitar fracturas políticas como la pérdida de gobernabilidad, confianza, legitimidad y credibilidad institucional? ¿Qué debe esperarse de las nuevas relaciones del Estado con los sectores privado y social? ¿De qué forma la participación ciudadana será el eje de las tareas del quehacer público? ¿Cuáles agendas comunes deben construirse? ¿Será un imperativo político establecer prácticas de Gobierno Abierto, Parlamento Abierto y Justicia Abierta para garantizar transparencia y rendición de cuentas, que combatan corrupción e impunidad?

Los pronunciamientos que se han perfilado no clarifican la conducción del ejercicio gubernamental de la Cuarta Transformación de la Nación como política de Estado; empero, considero que los principios en que parece fundarse, son la austeridad, la probidad, la honestidad, y el combate a la corrupción y la impunidad.

En este contexto, pondero algunas acciones que se han emprendido en este camino de transformación nacional.

Destacan la ley reglamentaria del artículo 127 constitucional, para que ningún funcionario gane más que el Presidente de la República, y el retiro de la pensión a los ex Presidentes.

La propuesta para terminar con el fuero de los funcionarios y para que el Presidente pueda ser juzgado por delitos de violación a las disposiciones electorales y por corrupción, preservando el principio de prevalencia de la ley.

La iniciativa de Ley para la Revocación del Mandato, la anulación de los candados para que los procedimientos de democracia directa, como la consulta ciudadana,  se apliquen con carácter vinculatorio y reivindiquen la horizontalidad del poder público.

Reformas legales para reinstaurar la Secretaría de Seguridad Pública; trasferir el Estado Mayor Presidencial a la Secretaría de la Defensa Nacional; y considerar delitos graves y de prisión preventiva oficiosa, la corrupción, el robo de combustibles y el fraude electoral.

Se plantea revertir los decretos que establecen las reservas de agua que garantizan su disponibilidad para la población y la naturaleza durante los próximos 50 años. Se presentó un exhorto al Poder Ejecutivo para suspender las evaluaciones previstas en las leyes de la Reforma Educativa.

Con los gobernadores del norte del país, se anunció el aumento del salario mínimo en la zona fronteriza; la homologación del precio de combustibles y la reducción del IVA y del ISR.

La realización de cambios en leyes, reglamentos, decretos o acuerdos para ajustar la estructura administrativa del gobierno, fusionar áreas, eliminar subsecretarías, direcciones y organismos, así como reagrupar a servidores públicos sindicalizados, sin despedir a trabajadores de base.

Sin embargo, todas estas medidas no admiten de manera expresa que es imprescindible construir una ciudadanía activa y efectiva, mediante la creación de un Modelo de Cultura Cívica, que se entronice de manera transversal en las acciones del gobierno.

Esta discusión no es menor cuando se pretende que la Cuarta Transformación de la Nación, edifique al ciudadano como epicentro de la soberanía del Estado, de las instituciones y del ejercicio de los poderes públicos al servicio del pueblo.

En esta consideración, la virtud ciudadana debe ser la sustancia del Modelo de Cultura Cívica, que potencie los valores éticos y haga del espacio público la concreción de toda acción de gobierno, que eleve el espíritu ciudadano en la Cuarta Transformación de la Nación.

Agenda

  • Se instaló el Primer Congreso de la Ciudad de México y entró en vigor su Primera Constitución Política; algunas Entidades Federativas verán abierto el camino para proponer iniciativas de acuerdo a este Nuevo Modelo Constitucional.
  • Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación de la próxima administración, dijo en el Foro Forbes 2018 Camino a la Transición, que “…se hará lo humanamente posible para cumplir con las demandas que exige la población y para enfrentar los problemas del país como la inseguridad, la corrupción, crecimiento, desarrollo económico, inversión y el cumplimiento del Estado de Derecho…

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