Los Partidos Políticos y la Ley General de Transparencia

La Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, al considerar como sujetos obligados a los partidos políticos, ¿los obliga a transparentar desde sus procedimientos y mecanismos internos de elección de dirigentes y candidatos, hasta sus gastos, sus prerrogativas y las aportaciones económicas privadas?

Los partidos políticos como beneficiarios de un gran financiamiento público, están obligados a ser transparentes y sus dirigentes y candidatos, a garantizar probidad en el ejercicio del cargo al que se postulen y a cuidar que no sea fuente de lucro, de enriquecimiento inexplicable, o se ponga al servicio de la delincuencia organizada, como los lamentables casos que conocimos recientemente. Es necesario encontrar la manera de garantizar la confiabilidad de los candidatos, ¿La Ley da a los ciudadanos el derecho a saber con qué llegan, revisar con qué se van y a conocer si cumplen o no con su mandato?

 

La nueva Ley General de Transparencia, debe servir para asegurar el destino de los recursos públicos. Superar las críticas condiciones de credibilidad y confiabilidad de partidos y candidatos. Permitir a los ciudadanos el escrutinio de su desempeño. Obligarlos a rendir cuentas. Cumplir lo que comprometen en sus plataformas electorales para hacer del sufragio, un auténtico voto programático para la ciudadanía.

La sociedad requiere que los candidatos hagan público su perfil y trayectoria, su declaración patrimonial, fiscal y de conflicto de intereses. Precisa conocer sus opiniones e iniciativas respecto a los grandes problemas nacionales en materia económica, política, social y cultural. Demanda saber qué compromisos asumirán para superar el déficit de credibilidad y confianza. Reclama distinguir con claridad lo que proponen para superar la crisis social y de representación. Exige participar en el proceso de desarrollo democrático que permita fortalecer las instituciones Nacionales y construir un México promisorio.

La partidocracia vive un momento decisivo para la Nación con el proceso electoral para renovar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Gubernaturas, Delegaciones Políticas y Ayuntamientos. Las campañas políticas, son una oportunidad para que dirigentes y candidatos, asuman el compromiso de reinstitucionalizar el poder público que enfrente los problemas de la desigualdad, la escasa generación de oportunidades, los impactos de la alta concentración de la riqueza y el estatus de verticalidad social, que es desaliento político y privilegio velado de unos cuantos.

En todos los casos, la transparencia debe significar para los partidos políticos estar supeditado al asociativismo ciudadano; ser estructuras abiertas, horizontales y plurales; tener mecanismos y procedimientos fundados en el acuerdo y en el consenso; acreditar condiciones de legitimidad, hoy anquilosada y debilitada a un grado extremo de desahucio social, dada la cerrazón y las condiciones de verticalidad en el acceso político, lo que está causando estragos en el tejido social.

El Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México del IFE hoy INE, señala al respecto que: “….México ha avanzado de manera importante en la construcción de su democracia,….es evidente que prevalecen condiciones que impiden la consolidación de una vida plenamente democrática y de un ejercicio cabal de los derechos ciudadanos. Factores como la pobreza y la desigualdad; la persistencia de prácticas autoritarias y clientelares; la desconfianza en las instituciones; así como las amenazas a la seguridad pública, vulneran la condición ciudadana de los mexicanos e impiden el afianzamiento de una sociedad libre, justa y equitativa.” http://www.ine.mx/archivos2/s/DECEYEC/EducacionCivica/Informe_pais_calidad_ciudadania_IFE_FINAL.pdf

Esta condición expresa la disfunción del sistema político, que en su dimensión orgánica, se refleja en la ineficacia de las estructuras de la administración pública; y en la parte política, en el precario desempeño de los partidos que no conducen, ni expresan en las estructuras institucionales, la voluntad del pueblo.

Este divorcio de la sociedad civil y la sociedad política, la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones y los procesos de abstencionismo o autoexclusión del voto, advierten con claridad la ruptura política y la crisis en la que nos encontramos.

Latinobarómetro publicó en su “Informe sobre Democracia”, del año 2013, refiriéndose a la crisis de representación político-democrática, señaló que el país presenta un delicado panorama: “No es objeto de este informe entrar en las profundas causas de la crisis política que afecta a México, pero la violencia y el narcotráfico son parte importante de la explicación.”

Al respecto, el hecho de que los partidos políticos y candidatos no expresen ni concreten la voluntad ciudadana, también es un cáncer en el que subyace la precaria calidad de la democracia. Esta condición destaca la importancia de que la Ley General de Transparencia considere a los partidos políticos sujetos obligados, no sólo porque deberán visibilizar sus acciones, sino porque tendrán que cumplir y hacer cumplir la voz del pueblo, no en retoricas demagógicas, sino en los hechos de una realidad social que abra la puerta a la restructuración del orden sistémico, circunstancia a la que me he referido en otras ocasiones al hablar del voto programático.

Expreso mis mejores deseos porque así sea y no ocurra lo que señala Catón: “Lo que en seguida voy a decir parecerá utopía futurista, pero quizá los partidos políticos llegarán a ser algo tan obsoleto como son ahora la bigotera, las polainas, el peinado de bandós o el corsé. En algunos países la gente está tratando ya de prescindir de los partidos. Los ven como algo que no va ya con esta época. La sociedad civil se organiza por sí misma en cada elección, y trasciende el estrecho marco de esas organizaciones que se suponía eran imprescindibles”. http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=59588

Hoy que se cuestiona el desprestigio de la política y los políticos, también hay que decir que es el momento de que la ciudadanía asuma su responsabilidad y eleve la conciencia y cultura política que tanta falta nos hace y comience por conocer y exigir a sus candidatos, que se comprometan a cumplir los intereses de la ciudadanía que los elegirá y no sólo el de los partidos que los postule, ya que esta negligencia es el mayor déficit de la democracia partidista.

Agenda

  • Se presentó el “Índice de Paz para México”. La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes disminuyó de 20.3 en 2011 a 13.3 en 2014, el descenso más significativo fue en los 10 estados con más altas tasas de homicidio producto del crimen organizado, ya que los homicidios disminuyeron en promedio 52%, esto de acuerdo al “Instituto para la Economía y la Paz”.

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