Hacia un Nuevo Paradigma de Justicia Cotidiana en México

Jusiticia CotidianaEl déficit de respuestas institucionales, menoscaba el valor del esfuerzo con el que se construye el porvenir de la Nación, que es despojad y dilapidado por el egoísmo, la corrupción, la impunidad, y la complacencia de una clase política para la que el “nosotros” pierde significado.

Las tareas pendientes en la función de procurar e impartir justicia, en todos sus ámbitos, son la insatisfacción ciudadana en torno a los asuntos de la “Justicia Cotidiana”; las anomias de las estructuras institucionales, cuyo anquilosamiento, advierte precarias respuestas al tejido social; la obstrucción del procesamiento del conflicto social; y el desencuentro de una sociedad inconforme ante la inoperatividad del Estado.

Este grave contexto nos lleva a reflexionar con la politóloga Hannah Arendt, que cuando las estructuras institucionales se anquilosan y se alejan del mandato del pueblo, el ciudadano se vuelve un “ser instrumental”, egoísta y atomizado, incapaz de ser solidario y entrar en comunión con los demás.

Otro fenómeno que genera fragilidad en el tejido social, es sin duda el intrincado vínculo entre corrupción e impunidad, ya que permea no sólo a las estructuras institucionales sino también las sociales, lo que ocasiona el deterioro de la conciencia y solidaridad, como premisas de interacción humana. El “ciudadano instrumental”, se atomiza y disocia, creando con su egoísmo una sociedad indolente, donde prevalece la ley del más fuerte, que en realidad no es ninguna ley, sino el testimonio de que la justicia se ha sustituido por el revanchismo y la perversidad.
La creciente desvinculación del sistema de justicia de las problemáticas de la sociedad, y la carencia de su aplicación atingente y expedita, ha causado un sentimiento nacional de frustración, que vemos como una derrota social refrendada en la pérdida de legitimidad institucional, desconfianza, falta de credibilidad y escepticismo ciudadano.

Ante este marasmo político y social, el Presidente Peña Nieto señaló que “…la justicia no se agota,…en el ámbito penal. Hay una justicia olvidada, la justicia cotidiana, aquella que demanda la mujer, a quien le niegan el divorcio, el trabajador al que no le pagan su salario, o quien no puede cobrar una deuda. La justicia cotidiana es la que exige el ejidatario que pierde su tierra sin razón, el propietario a quien no le pagan la renta, el consumidor que no recibe el producto por el que pagó, o el ciudadano que fue víctima de un abuso de autoridad,….”

Para realizar esta tarea, instó al CIDE a crear un espacio para consultar a la ciudadanía a partir de escuchar con atención sus problemas cotidianos en materia de justicia. Esta actividad se lleva a cabo a través de seis foros deliberativos que responden a las temáticas de: Justicia en el trabajo, Justicia para ciudadanos, Justicia para familias, Justicia para emprendedores, Justicia vecinal y comunitaria y otros temas de Justicia privada como el agrario, de la protección a consumidores y usuarios del sistema financiero y transversal. Lo que nos permite coincidir en que la “Justicia Cotidiana” es el escenario donde el asociativismo ciudadano se convierte en el mecanismo inmejorable para procesar el conflicto en todos sus planos.

En todos estos casos, consideramos que el Estado no sólo debe procurar e impartir justicia, sino crear los mecanismos complementarios que consoliden las acciones del ejercicio gubernamental a partir de la perspectiva de la ciudadanía.

El reto es administrar eficientemente, la procuración y la impartición de la justicia, es decir, asegurar una justicia pronta y expedita; custodiar la actuación de jueces, ministerios públicos, abogados y demás auxiliares; garantizar un justo ejercicio y el acceso sin distingos sociales; no permitir la justicia tardía, porque es injusticia velada; disminuir los costos y cargas económicas de los ciudadanos en torno a la resolución de problemas legales; y garantizar en todo momento la certidumbre del ejercicio y aplicación de la Ley.

Debemos impedir la metamorfosis hacia una “sociedad instrumental” que prefiere la frivolidad a la conciencia. Evitar que la ruptura de la Justicia Cotidiana, sea la derrota de la ciudadanía, y el quebranto de la razón de Estado. Detener la racionalidad utilitarista, para que no se imponga a la recuperación de la dignidad y reivindicación política del pueblo y de sus instituciones.
Es indispensable tender puentes con la razón colectiva, con la organización ciudadana, con la verdad y con la voz del tejido social, para fortalecer el camino de la justicia. Asegurar la Justicia Cotidiana, como principio de equidad social, es el cauce para que nuestra sociedad pueda restaurar su tejido para vivir en paz, confiando que nuestro Estado de Derecho, será un verdadero Estado de Justicia, sin asimetrías.

La nueva noción de la Justicia Cotidiana debe generar un paradigma institucional cuyo fundamento estribe en hacer valer la voz del ciudadano, escuchar su demanda y garantizar que se constituya en la vanguardia de una vida cierta, donde la impunidad y la corrupción no sean las constantes que vulneren la dignidad y seguridad humana.

La reinstitucionalización del poder político y la reivindicación ciudadana que vive México, aún son insuficientes. Los sesgos de la Justicia Cotidiana en general, son evidentes, flagelan tácitamente las intenciones del Estado y constituyen el mal endémico que ha permitido que la corrupción y la impunidad, obstaculicen la razón de ciudadanos honrados como axioma de la voluntad del pueblo. Esto es claro y debe servir para reorientar lo hecho y reconocer a una sociedad que clama por la probidad y moralización del poder público.

Conceptualizar la Justicia Cotidiana desde la voz ciudadana, es el primer paso para abrir las estructuras del poder a la participación del pueblo. El poder político es una capacidad humana para actuar concertadamente, con racionalidad, donde las estructuras del orden sistémico que le otorga legitimidad al ejercicio gubernamental, son la esencia del valor de nuestra sociedad.
No olvidemos que la proximidad a la barbarie se traza cuando el Estado de Derecho ha dejado de cumplir su principal axioma: defender los principios de la libertad e igualdad social y cuando la incertidumbre investida de corrupción e impunidad, ha recluido al tejido social al abandono y al ostracismo.

Agenda

  • En la conferencia magistral dictada por la Dra. Leticia Bonifaz Alfonzo, sobre el tema Justicia Cotidiana, asumimos el compromiso de sumarnos a las actividades desarrolladas por el CIDE y convocar a una Jornada para recabar testimonios y propuestas que mejoren nuestra justicia.
  • El próximo 5 de febrero la Constitución mexicana cumplirá 98 años de haberse promulgado. La ocasión es propicia para hacer una profunda reflexión en relación a la vigencia de un Estado Democrático de Derecho.

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