El Voto Ciudadano y su Valor Programático

Perspectiva (2)Nadie puede ser indolente, ni estar ajeno al futuro de la Nación. Un partido político o un candidato que incumple el voto ciudadano, derrota tácitamente al Estado de Derecho, y lo que es peor, defrauda a la Nación.

El proceso electoral 2014-2015, en el que se disputan 2,159 cargos de elección popular, admite en todos los casos cuestionarse: ¿qué valor tiene el voto en la realidad concreta que vivimos los mexicanos?

La respuesta es contundente. Para el gobierno, el valor del voto le otorga legitimidad. Por ello, debe respetar y hacer respetar la decisión de quien gane o pierda en los comicios.
Para los Partidos Políticos y candidatos, el valor del voto, debe reconocerse como un compromiso por el que estarían obligados a cumplir sus plataformas electorales construidas a partir de la demanda y necesidades sociales como esencia de la voluntad ciudadana.

Para los ciudadanos, su voto, como voluntad comprometida con sus partidos y candidatos, les confiere en reciprocidad, el derecho de demandar su cumplimiento. Pero también, les impone la obligación cívica de participar en el proceso de toma de decisiones, que no claudica en ningún tiempo ni espacio.

En consecuencia, el reto histórico es hacer valer el voto ciudadano y dar vida al principio de representatividad de nuestro Sistema Político y de Gobierno, expresando los intereses del pueblo, jamás los personales o sectarios, para no vulnerar la voluntad ciudadana.

Ignorar esta realidad, ha hecho que las encuestas y sondeos de opinión, nos muestren la existencia de una profunda crisis de representatividad, una baja credibilidad y confianza, y consecuentemente, un divorcio entre sociedad civil y sociedad política, lo que explica la existencia del abstencionismo causante de los estragos en la legitimidad, no sólo de los procesos electorales, sino también –a posteriori- en la gobernanza.

Esta circunstancia obedece a que no se cumplen las plataformas políticas ni por los partidos, ni por sus candidatos. Estas quedan sólo como promesas de campaña, que no se concretan y se convierten en la gota amarga, que viola la voluntad ciudadana. El quebranto del voto programático es, en la praxis política, la derrota del mandato ciudadano, y lo que es peor, la negación del propósito del proceso electoral.

Es cierto que la naturaleza de los actos electorales es compleja. Impone una cultura política cognitiva, es decir, que los ciudadanos estén plenamente enterados de las plataformas electorales, programas de partido y trayectorias de sus candidatos, tarea que corresponde atender constitucionalmente a los Partidos Políticos, por ser entidades de interés público.

La fragilidad por la que atraviesa la democracia y el sistema político, es directamente proporcional a la disociación del mandato ciudadano, que tiene que convivir con estructuras anquilosadas y ampliamente disfuncionales. La encrucijada histórica de rectificar el rumbo de los procesos electorales y darles la certidumbre política que demandan, es un requisito para no repetir la historia del secuestro político que vivieron los ciudadanos de Iguala.

Casos como ese, demandan una escrupulosa actuación de los Partidos Políticos y del Instituto Nacional Electoral (INE) para lograr la conformación de la representación nacional, garantizando en todo momento, la pulcritud del proceso electoral.

Lo que se demanda es fortalecer la actuación de los partidos políticos y de la institucionalidad vigente. Dieter Nohlen ha advertido al respecto, que “cuanto mayor es la disociación política en un sistema político distante del mandato y participación ciudadana, mayor será la insuficiencia de las condiciones y medios para democratizar al sistema.”
En este sentido, considero que el proceso electoral es una oportunidad ciudadana para enmendar lo hecho hasta ahora. El desafío es claro: una democracia representativa es un sistema que potencia la voluntad del ciudadano y la erige como un valor sine qua non del orden sistémico.

En esta condición, la voluntad ciudadana pasa a ser expresión de gobernanza activa, su inclusión afianza el sentido deliberativo de las iniciativas, decisiones y funciones sistémicas, otorga legitimidad a las acciones, y convierte al gobierno del pueblo en un gobierno abierto y auditable, donde la voluntad ciudadana, como expresión de gobernanza activa, da sentido a la planificación democrática del Estado.

Derrotar al fantasma del abstencionismo, la apatía política ciudadana, y construir la rectificación y reorientación de la realidad social, es una tarea de todos. Obliga al ciudadano a no ser un simple espectador de la clase política y de las estructuras gubernamentales; y a erigirse como un actor deliberativo, partícipe de las acciones y tareas del ejercicio de gobierno.
El sufragio no es un obsequio del Estado al pueblo, es una conquista social que implica elevar nuestra conciencia como ciudadanos, para democratizar las estructuras institucionales y lograr que el rumbo del Estado se erija como destino ciudadano.

Mejorar las condiciones de calidad en las que opera la democracia, tiene un valor social indiscutible, debe garantizar una representación eficiente y eficaz, rendir cuentas, ser un contrapeso a la impunidad y a la corrupción, y respetar el voto programático como paradigma de representación. Debe también, asegurar que su correlato presupuestario no vulnere al tejido social. Los problemas del sistema político se agravan ante una democracia cara e ineficiente, cuyo costo electoral es una pesada carga para la Nación.

Agenda

  • El Gobernador Olvera firmó con la Secretaría de Obras Públicas, Comunicaciones y Transportes SCT, el Convenio de Colaboración del Proyecto México Conectado, para ofrecer internet gratuito de banda ancha en las escuelas, hospitales oficinas de gobierno, bibliotecas y plazas públicas.
  • Al encabezar la ceremonia de la entrega del Premio de Contraloría Social y Transparencia, el Gobernador Olvera resaltó la importancia de que la sociedad vigile la ejecución de los recursos públicos y los procedimientos gubernamentales, para garantizar la efectividad de la acción pública.
  • Por su parte Eleazar García Sánchez, expresó que “…la participación ciudadana sigue siendo el fundamento de la democracia…ningún proyecto, programa o acción puede ser exitoso sin la participación de la sociedad civil. La ciudadanía debe ser una voz permanente,…que guie nuestras acciones pero que también las analice con el objetivo de mejorar”.
  • Son vergonzosos los actos de vandalismo de maestros de la CNTE de Oaxaca, que destrozaron cámaras de video vigilancia. Es lamentable que ninguna autoridad haga algo para impedirlo.
  • Se llevó a cabo el Informe Anual de la Red por la Rendición de Cuentas. Mi reconocimiento al trabajo que encabezan Mauricio Merino y Lourdes Morales.
  • Durante la gira del Presidente Peña Nieto a Hidalgo se anunció el Programa Innovación y Desarrollo Tecnológico del Campo Mexicano, para modernizar el campo con 11 mil 600 tractores que representan una inversión de mil 750 millones de pesos. Así como el Programa Nacional de Entrega de Apoyos por Frentes Fríos, firmándose un convenio entre el Gobierno del Estado de Hidalgo y la CNDPI.

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