Del Derecho a la Justicia

Logo_780003El próximo 2 de enero se elegirá al nuevo Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Lo significativo de este acto republicano, refrenda la convicción de la Nación de fundar sus principios, orden y valores, en la vigencia y ejercicio pleno del Estado de Derecho.

La mayor aspiración del hombre en sociedad, es la justicia como sentimiento natural cuyo valor tiene un sentido ético y se constituye en el axioma fundamental del orden jurídico.

Cuando se equivoca el camino de la justicia, los efectos legales causan un agravio social que vulnera la legitimidad de las acciones del Estado. Por ello, se debe transitar de una sociedad de derechos, a una donde impere la justicia. Preludio de un orden jurídico que interpreta y responde fielmente a las aspiraciones humanas y cuyo accionar para custodiar el orden social, se proporcionan a través de la justicia y de la verdad histórica, como principios del Estado de Derecho.

Cuando estamos en manos de quienes dicen el derecho, de quienes procuran e imparten la justicia, esperamos que lo hagan de manera pronta y expedita, rápida, eficaz y eficiente, dictando sentencias que garanticen el ejercicio de las libertades y por supuesto, la dignidad.

En este escenario, las acciones en materia de procuración y administración de justicia deben respaldarse con hechos. Las estadísticas no elevan ni la confianza, ni la credibilidad ciudadana hacia el gobierno en su conjunto; la preservación expresa de sus libertades, de su integridad física y patrimonial, sí.

Los riesgos sociales que genera un sistema legal que no transita por la justicia, hacen de la Ley un espacio ciego e indolente. Estamos obligados a cambiar esta percepción no distante entre los mexicanos, haciendo que prevalezca la justicia y equidad social; humanizando el sistema legal, para que deje de ser un enclave de castigo y se convierta en una estructura que dignifique al ciudadano, donde se trate a mujeres y hombres como seres humanos, no como expedientes de un archivo, no como estadísticas, sino como la auténtica razón que le da vida al Estado.

Lograr este objetivo, implica la existencia de órganos, leyes y jueces que permitan que impere la justicia. Se deben fortalecer las instituciones; asegurar que el sistema jurídico responda al equilibrio que garantice la convivencia, la paz social, la dignificación de los ciudadanos, el mejor desarrollo individual de los sujetos en pleito, y el mejor desarrollo de la colectividad; y que la palabra y argumentos de Jueces y Magistrados, vertidos durante su desempeño, sean las del Magister dixit, que sirvan no sólo para dirimir las dificultades de la sociedad, sino para conducirla a alcanzar la aspiración de la igualdad través del derecho y del respeto a la legalidad.

En este contexto, destacan las declaraciones del Ministro de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Pardo Rebolledo, quién expresó que, “Sin jueces valientes, honestos y comprometidos,….Ningún cambio estructural será efectivo, ninguna medida legislativa dará los resultados esperados, si no se cuenta con un cuerpo judicial capacitado, profesional, valiente, honesto y comprometido que a través de sus resoluciones, en un ambiente de respeto irrestricto a los derechos humanos, sancione severamente las conductas que atenten contra la vida, la libertad, la dignidad y el patrimonio de las personas”.

Los mexicanos exigimos esta justicia. Rechazamos el manejo indebido o maniqueo de la Ley y su precario cumplimiento en el respeto irrestricto a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Demandamos salvaguardar la soberanía del pueblo, para que no quede secuestrada por aquellos que han hecho de la Patria, tierra de nadie.

Ante esta delicada realidad, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Juan Silva Meza, durante su último informe hizo un sentido llamado a los juzgadores, de escuchar a la sociedad. Advirtió: “…Los lamentables acontecimientos que ha vivido México en meses recientes son motivo de dolor nacional y profunda indignación,….violaciones graves a derechos fundamentales, cometidas por quienes deberían brindar seguridad a la población,…la sociedad, hoy, rechaza enfática mantener el sistema de justicia tal como lo conocemos, escuchemos este reclamo, atendamos este hartazgo con una actitud renovada,….Reiteremos nuestro deseo por vivir en un País donde confianza, certeza y seguridad jurídica no sean palabras sin contenido,…un país donde no se promueva la corrupción y el abuso de poder generando impunidad,…la sociedad quiere de nosotros, los jueces, explicaciones claras de la manera en la cual impartimos justicia, no recuentos farragosos, incomprensibles e insostenibles, escudados en tecnicismos y jergas gremiales”.

Queda claro que la precaria impartición de justicia o su ausencia, es una de las causales de la crisis política y social que vivimos. La renovación de la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es la oportunidad de prescribir una nueva ética política para el debate de la Agenda del Estado en torno a la procuración e impartición de justicia.

No podemos confundirnos en este momento de redefinición nacional. Requerimos hacer valer el orden jurídico y plantear desde la Agenda Ciudadana, el valor de las instituciones invisibles: legitimidad, credibilidad y confianza como virtudes fundamentales del ejercicio del poder público. Hacer del orden sistémico, la vertebración racional de la voluntad del pueblo; e impedir que el Estado de Derecho quede secuestrado por el crimen, o por aquellos que agreden, atropellan y vandalizan al amparo de sus derechos fundamentales.

No hay orden civilizatorio al margen de la Ley. El cambio social no es posible allí donde el Estado de Derecho es letra muerta. Vivimos una realidad compleja en un mundo complejo, que reclama responsabilidad, disciplina e inteligencia. Tenemos la oportunidad que desde la SCJN, se impuse el fortalecimiento del Estado de Derecho para hacer imperar la Justicia y la paz social en el México que todos queremos.

Agenda

  • El Papa Francisco I, al relatar los quince vicios de los que padece la alta jerarquía de la Iglesia Católica, ha impulsado el comienzo de una redefinición del propio Estado Vaticano y a la caridad, como pieza elemental de la fe.
  • Estados Unidos y Cuba reanudan relaciones diplomáticas, poniendo fin a más de medio siglo de antagonismo, de los últimos que sobrevivieron a la caída del muro de Berlín.
  • Grave es que el principal inversor de FICREA, institución financiera que defraudó a miles de ahorradores, sea un organismo público, lo que nos obliga a exigir mucha mayor transparencia en el ejercicio de los recursos públicos.
  • Reitero a quienes compartimos este espacio, mis mejores parabienes con motivo del Nuevo Año 2015. Reanudamos nuestro encuentro a partir del 12 de enero del 2015.

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