La Liturgia de la Planeación Democrática

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La planificación del Estado, al abordar la complejidad de la realidad social, política, económica y cultural, demanda solidaridad, disciplina política, racionalidad a toda prueba y una voluntad inquebrantable por dignificar al ser humano.
Advirtiendo esta realidad, el martes pasado en Tulancingo, fueron presentados los documentos: Política de Desarrollo Regional (PODER), y los 17 Programas de Desarrollo Regional del Estado de Hidalgo, cuyo origen es un trabajo conjunto de la sociedad y el gobierno. Con estas herramientas, se aspira a facilitar la elaboración de propuestas y la ejecución de las obras y acciones previstas en el PED, en los Programas Sectoriales, Institucionales, Especiales, en los Operativos Anuales (POA’s), en los Presupuestos y en los Planes Municipales de Desarrollo.

Este evento gubernamental, cobra relevancia, porque continúa el trabajo que sistemáticamente impulsa el Gobernador Olvera para fortalecer el Sistema Estatal de Planeación Democrática, y por reafirmar la vocación de nuestras regiones y municipios, los que en este acto, recibieron recursos presupuestales de los Ramos 15 y 20 por un total de 1844 millones de pesos.

Considero un acierto, haber entregado en este acto, los Programas de Desarrollo Regional a las Universidades y a los Consejos Consultivos Ciudadanos Regionales, lo que compromete públicamente la participación de la academia y de la sociedad en “…los procesos de planeación democrática para que den solución a nuestros problemas; para que su participación vaya más allá de la docencia, la investigación, la difusión de la cultura y la formación de los estudiantes como los profesionistas que la sociedad requiere”.

Ortega y Gasset escribió: “La Universidad tiene que intervenir en la actualidad tratando los grandes temas del día desde su propio punto de vista…cultural, profesional o científico… Tiene que estar metida en medio de la vida, de sus urgencias, de sus pasiones…”.

Hace justos tres años, en Perspectiva del 22 de agosto de 2011 (Las Universidades y su Compromiso con el Desarrollo), señalé: “…nuestras universidades como conciencia crítica de la sociedad, deben ser los principales agentes de transformación social, no sólo a través de la educación que ofrecen, sino también, a través de la participación activa en la atención y solución de la problemática social. Deben ser recintos abiertos desde donde se formulen propuestas que racionalicen el aprovechamiento de nuestros recursos, orienten el rumbo de nuestros esfuerzos, y organicen el enorme potencial individual y colectivo de nuestra gente. Deben ser protagonistas del desarrollo.”

Fomentar la participación de las universidades y de la sociedad, es el tipo de acciones que hay que impulsar frente al reto que significa la concreción de las Reformas Estructurales. De la educación, como patrimonio de orientación y conducción nacional, se demanda adecue sus planes y programas, cree el capital cultural en ciencia aplicada y forme los recursos humanos que requieren la modernización de la planta productiva nacional y el sector público. Es urgente que abone a la eficiencia y a la modernización que implica la transformación de nuestro sistema político y de gobierno en los rubros energético, de telecomunicaciones, financiero, hacendario, de competencia económica, laboral, educativo, político-electoral, de justicia y de transparencia.

En este sentido, a 30 años de establecido constitucionalmente el Sistema Nacional de Planeación Democrática e instaurados los procesos de planeación en las estructuras gubernamentales para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo (PND), el anquilosamiento de las liturgias de los procesos de planeación, requieren ir más allá de la voluntad política y crear verdaderas estructuras inclusivas de la ciudadanía en la toma de decisiones de las tareas del Estado.
Al respecto, el investigador del CIDE, Guillermo Cejudo, miembro de la Red por la Rendición de Cuentas, con precisión quirúrgica advierte el laberinto al que se enfrenta el Sistema Nacional de Planeación Democrática, señalando que: “…a nadie escapa que la lógica del Sistema Nacional de Planeación Democrática corresponde a un país distinto del México del siglo XXI: el pluralismo político nos deja claro que no hay consensos nacionales que aseguren prioridades compartidas; la competencia política y la división de poderes, no garantizan que la sola voluntad presidencial baste para asegurar la articulación de las normas, los presupuestos y los aparatos administrativos necesarios para cumplir con los objetivos del plan; y la reactivación del federalismo, nos muestra que cada objetivo y línea de acción, deberán ser negociados, procesados y coordinados con actores políticos y burocráticos sobre los cuales el Ejecutivo Federal no tiene línea de mando.”

En esta consideración, la participación ciudadana no es un insumo más en el ejercicio de gobierno y en la planeación democrática, es la voluntad política, en procesos de concertación progresista, la que los hace posibles. Los ciudadanos podemos y debemos potenciar nuestra participación en las tareas del orden público, elevando la cultura política y propiciando una conducta ciudadana abierta, solidaria y responsable, ante la concreción de las Reformas Estructurales.

La esencia de la potestad ciudadana, cobra sentido a través del ejercicio de transparentar y visibilizar las acciones públicas para saber a dónde vamos y en la exigencia de la rendición de cuentas, reafirmar que el poder público, además de constituirse, se ejerza con la participación de los ciudadanos.

No podemos ser una tortuosa y contradictoria ciudadanía, que fragmentada, se refleje en el resquebrajamiento orgánico del Estado. El ejercicio de los derechos políticos del ciudadano, no es una prerrogativa de confort o pasividad de los sujetos sociales. Ello no es permisible. Es un grave error asumir que el poder público está disociado de la voluntad ciudadana. Su vertebración forma un solo tejido: el de la fuerza unitaria del pueblo.

Agenda

  • El Secretario de la SEMARNAT, del gobierno federal, Juan José Guerra Abud y el Gobernador Olvera, inauguraron el Centro de Vigilancia y Análisis Ambiental, el Banco de Germo-Plasma y las nuevas exhibiciones interactivas y naturales del Centro de Educación y Capacitación Ambiental, asimismo, resaltaron la importancia de la política ambiental que se impulsa en Hidalgo.
  • La Lic. Laura Vargas Carrillo, Directora General del Sistema Nacional DIF, entregó a la Sra. Guadalupe Romero de Overa, Presidenta del Patronato del Sistema DIF estatal, una acreditación como sede de Evaluación de Competencias, para realizar acciones de capacitación, evaluación y certificación al personal que presta servicios de asistencia social.
  • Se presentó en el Consejo Consultivo Ciudadano Regional de Tulancingo el libro: Nuevas Ideas y Visiones del Desarrollo Urbano Regional, compilado por el Maestro Rodolfo Montaño Salazar y editado por El Colegio del Estado de Hidalgo. El evento cobra relevancia, porque para lograr la transformación nacional, es vital superar la crisis territorial que vive el país, cuyos efectos invitan no sólo a redefinir los criterios y la normatividad vigentes, sino a vigilar y a exigir su aplicación en el desarrollo urbano y regional.

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