La Estructura de la Cultura Masculina del Estado en la Equidad de Género

belem-do-para-4En el siglo XX y los inicios del siglo XXI, se han generado en los imaginarios sociales, espejismos de desarrollo humano, como las ideas de progreso, de equidad social, e incluso, de equidad económica entre pueblos pobres y ricos. Sin embargo, la justicia social parece estar en la edad de piedra, ya que subyacen condiciones lacerantes y graves desigualdades entre personas, familias, regiones y estados.

Estas asimetrías sociales, producto de estructuras culturales, políticas y económicas disfuncionales, escinden a la sociedad en grupos de privilegio y constituyen élites de poder, así como grupos subalternos, subyugados y oprimidos, como lo implican las mujeres, los ancianos, los niños y notoriamente, los pueblos indígenas.
La carencia de voluntad política, de sensibilidad institucional y la existencia de una normatividad excluyente e insuficiente para asegurar el desarrollo y la seguridad humana, han permitido en el mundo una discriminación institucionalizada en materia de equidad de género.

En términos tácitos, la violencia en contra de las mujeres, por el sólo hecho de serlo, responde a un carácter estructural, cuyo origen radica en la inequidad histórica de la distribución del poder político y sus expresiones jurídicas, como lo ha admitido el Instituto Nacional de las Mujeres (INM), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización de Estados Americanos (OEA) y en sus diversos organismos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En este contexto, es preocupante y a la vez significativo, que en nuestro hemisferio, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belém do Pará”, que entró en vigor el 5 de marzo de 1995; constituya el único tratado internacional específico sobre la violencia contra las mujeres en el mundo, y que de todos los tratados sobre derechos humanos, ostente la ratificación más numerosa, ya que de los 35 miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), 32 la han suscrito.

Resulta trascendente históricamente, que en esta lucha por la salvaguarda de los derechos humanos y en contra de la violencia de género, México y en específico la Ciudad de Pachuca, Hidalgo; haya sido Sede del “Foro Hemisférico Belém do Pará+20 “La Convención de Belém do Pará y la prevención de la violencia contra las mujeres: Buenas prácticas y propuestas a futuro”, que se realizó del 14 al 16 de mayo de 2014, bajo el auspicio de la OEA, la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Comisión Interamericana de Mujeres CIM y el Sistema DIF del Gobierno del Estado de Hidalgo.

Este Foro Hemisférico ha permitido entender que la violencia de género, es un problema estructural de las lógicas políticas, culturales y sociales de un escenario multidimensional, donde existe violencia de género en la casa, el trabajo, la escuela, las congregaciones religiosas, los partidos políticos y las instituciones gubernamentales. En todas ellas, sobresale la lógica de una cultura creada desde una estructura masculina y patriarcal, que controla los usos y costumbres y soslaya el papel de las mujeres. Abatir esta condición, constituye la esencia del compromiso asumido por el Gobernador Olvera de promover la justicia y la equidad con perspectiva de género entre la sociedad y el gobierno.

Al respecto, mientras que el Secretario General de la OEA, José Miguel Inzulsa, señaló “…no puede hablarse de un Estado democrático cuando hay desigualdad de las mujeres,…la mitad de este hemisferio son mujeres y no hay igualdad, por eso no hay democracia…”; el Gobernador Olvera manifestó su convicción de comprometerse con los acuerdos del Foro, “…luchar con dignidad por la equidad, requiere valor. Seamos valientes para no cometer más violencia de género. Seamos la sociedad solidaria, pacífica y humana que requiere el Siglo XXI…”.
Esta lucha identifica la violencia contra las mujeres, desde tres causales: I. Física, por el uso y abuso de la fuerza física para controlar y someter. II. Psíquica, como represión mental. III. Social, como subyugación de género a la interacción de las lógicas sociales.

Preocupa que estas modalidades del ejercicio de la violencia esté aceptado culturalmente, Latinobarómetro reporta que, el 10% de los hombres, manifestó que “hay ocasiones en que las mujeres merecen ser golpeadas”; el 8.5%, que “su pareja debe tolerar la violencia para mantener a su familia unida” y el 29.9% señaló, “haber cometido algún tipo de violencia física contra su pareja, en alguna etapa de su vida”.

En nuestro país, frente al incremento de la violencia en contra de las mujeres que resulta alarmante, se advierte la necesidad de fortalecer las estructuras políticas, culturales y sociales y el marco jurídico construido para prevenir, sancionar y erradicar la violencia, así como, consolidar y afianzar las prácticas de transparencia, transversalidad, principios de equidad humana, solidaridad y pluralidad, como génesis de los valores de la unidad nacional.

En este sentido de integración interinstitucional, los esfuerzos gubernamentales, han generado múltiples redes de transparencia, información y cultura sobre la violencia en contra de la mujer. Destaco para su consulta: http://estadistica.inmujeres.gob.mx/formas/index.php

Sin distingos sociales ni políticos, México tiene su mayor virtud en la fuerza unitaria y solidaria de sus hombres y mujeres. No es aceptable una subcultura de privilegios y desigualdades entre los ciudadanos. Mujeres y hombres, como seres humanos, y como mexicanos, somos el crisol de la patria y debemos rechazar cualquier expresión de violencia, que vulnere a nuestra la sociedad.

Agenda

  • Se aprobó la Ley General de Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales, que sustituye al COFIPE, estableciendo el nuevo sistema electoral, para garantizar el derecho de todos los mexicanos a ejercer el voto para integrar los órganos del Estado. Contempla la obligación de los partidos de brindar igualdad de oportunidades a mujeres y hombres de acceder a las candidaturas, lo que garantiza la equidad de género.
  • La Ley General de Partidos Políticos aprobada, establece obligaciones en materia de transparencia, contabilidad y fiscalización para estas entidades de interés público. Otorga a los ciudadanos el derecho de acceder directamente a la información de los partidos políticos, en los términos que dispone el Artículo 6 Constitucional. No habrá secreto fiduciario y el Instituto Nacional Electoral podrá pedir la intervención de Hacienda si se presumen operaciones financieras sospechosas, entre otras disposiciones.
  • Durante el Sexto Foro Nacional Sobre Seguridad y Justicia, el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, felicitó al Poder Judicial de la Federación, por haber tomado la decisión de poner a disposición de la PGR a quienes considera jueces que violaron principios fundamentales, “…dejando un claro mensaje de que la ley debe servir para hacer justicia, no para valerse de ella. Es una decisión de una enorme trascendencia para el País…”.

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