La Educación Como Bien Público y Patrimonio Nacional

Sep 3La educación como bien público, representa la expresión patrimonial de la Nación, porque propicia en la ciudadanía, el vínculo societal de la cultura que encausa y construye la integración intelectual del pueblo.

Al comentar los resultados del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica (CEMABE), planteé que la SEP tiene la oportunidad para retomar el papel que le corresponde como autoridad educativa y asumir plenamente sus atribuciones, para construir una política pública sustentada en los principios del artículo 3 de nuestra Constitución Política convocando en esta delicada tarea, la participación de la sociedad civil en su conjunto.

México requiere como paradigma, asegurar la calidad educativa y la cohesión social, para forjar la vanguardia intelectual y el capital humano que demanda el desarrollo nacional.

Este propósito, demanda que la responsabilidad gubernamental y ciudadana, encausen un compromiso nacionalista, que permita a través de un debate libre, abierto y plural, orientar los contenidos y alcances de la educación pública; que con sentido de lo nacional, edifique una sociedad que sin hostilidades ni exclusivismos, sea capaz de comprender sus problemas y aprovechar sus recursos, para asegurarle a la Nación su independencia política y económica, al mismo tiempo que fortalezca competencias e incremente su cultura.

Estos atributos del sistema educativo, advierten que la educación cultiva la conciencia ciudadana y promueve los valores identitarios nacionales como vínculos inescindibles de la sociedad; virtud, que al estructurarse como mandato ciudadano en nuestro Contrato Social, cuya construcción devino de grandes anhelos de justicia y libertad, enfatizó el derecho a la educación, como la mayor conquista ciudadana a la que un pueblo puede aspirar: la libertad de conciencia.

Estos principios sistémicos de la Constitución Política, permiten explicarnos por qué la educación oficial es la que alimenta intelectualmente a nuestro pueblo y el por qué la instrucción pública, lleva a cabo la formación de la inmensa mayoría de los niños y jóvenes. En ella, el 90.4 % de los niños cursan la primaria, el 91.1 % la secundaria y el 84.3% el nivel preescolar. Estos datos muestran la enorme dimensión de la educación pública en México.

Ante la contundencia de estas cifras, es oportuno cuestionarnos, frente a la tarea de edificar una política pública en materia educativa, en términos del artículo 3 constitucional, ¿Qué acciones debe emprender el Estado para salvaguardar y transmitir los saberes que requieren los mexicanos para su desarrollo personal y social?, de igual manera, ¿De qué forma el sistema educativo, fortalece a las estructuras ciudadanas y apoya la edificación del capital cultural?

Las respuestas a estos cuestionamientos, deben señalar de manera contundente que la educación es un bien público y que su fundamento democrático, potencia las virtudes ciudadanas, no para homogenizar la conciencia social, sino para ejercer la ciudadanía como elemento definitorio de la cultura política, que brinde a los sujetos sociales, la capacidad de alcanzar su plena autonomía intelectual y mantener responsablemente la edificación del Estado como patrimonio nacional.

En consecuencia, en el disfrute de los derechos políticos, la ciudanía efectiva y la horizontalidad social, plantean un desafío expreso al sistema educativo: favorecer la adopción de competencias para la integración de la seguridad humana, es decir, saber que se conoce y para qué conoce; usar la palabra para liberar de la ignorancia al que menos tiene; y admitir el disenso, por saber que la sociedad se construye en la diversidad y la pluralidad. Una sociedad mejor, se erige con este espíritu crítico, que debe preservar la educación en la edificación del capital ciudadano.

En este contexto, el desarrollo nacional impone fortalecer el sistema de educación pública, asegurar su pertinencia y vigencia; alentar nuevos horizontes de incursión intelectual de los ciudadanos; construir un paradigma unitario del saber, en una sociedad del conocimiento, vanguardista y crítica, donde no exista el rezago educativo ni social, donde la equidad no sea un planteamiento prescriptivo, sino la concreción de un Estado, que ha encontrado en el saber, el destino cierto de la Nación.
Nuestro sistema educativo debe contribuir a crear una sociedad democrática, donde la cohesión social advierta una cultura solidaria que no sea patrimonio de unos cuantos, ni prebenda clientelar de intereses políticos oscuros, porque nuestros hijos y la sociedad toda, no pueden ser las victimas de mezquinas intenciones.

La educación debe fortalecer las raíces del desarrollo humano y su seguridad. Debe generar la confianza que deviene de seres capaces intelectualmente; que entienden que el gobierno, es su gobierno; que hacen de la dimensión normativa del Estado de Derecho, la ocasión de la libertad de conciencia, porque asegura la igualdad y dignidad frente a la Ley; este es el verdadero desafío de nuestra educación, y sentidamente, su compromiso con la democracia.

Desde la percepción ciudadana, una discusión obligada en torno a los problemas de la educación pública, debe generar conciencia y moralidad de políticos y ciudadanos, para construir la política pública educativa en la transversalidad de las acciones del Estado, que no debe olvidar que la educación, es el primer vinculo emancipatorio porque libera la conciencia social, e impone una dimensión comprometida de rescate al maestro, a los alumnos y a la escuela.

Los países como el nuestro están inmersos en una gran paradoja. Ninguna sociedad converge en paz, allí donde la injusticia y la inequidad, son una realidad que despoja al pueblo de sus anhelos de justicia. Esto lo sabe cualquier ciudadano que vive, lamentablemente, el marasmo de una sociedad asimétrica como la nuestra.

Construyamos desde la educación y la cultura de la participación ciudadana, un destino promisorio para todos. Esta no es una frase elocuente ante nuestra realidad social, es la oportunidad, que desde nuestra conciencia, implica la corresponsabilidad como ciudadanos, ante los desafíos que impone construir un futuro cierto, para el pueblo.

Agenda

  • Felicito al Magistrado Valentín Echevarría Almanza, por su Cuarto informe de Actividades del Poder Judicial del Estado de Hidalgo. Los avances en esta materia han sido amplios pero no se admite disminuir la intensidad.
  • La Red por la Rendición de Cuentas concretó una propuesta desde la academia y la sociedad civil, respecto de la reforma constitucional que creará el Órgano Anticorrupción.
  • Les reitero la invitación para que el próximo 3 y 4 de mayo, nos acompañen, al Segundo Festival Prehispánico Monte Sagrado, Chapantongo 2014. Más detalles en el sitio: www.ccceh.org.mx/festivalprehispanicochapantongo/

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