Educación y Calidad Ciudadana: Condición de Calidad Democrática

CENSO-EDUCATIVO 2014El poder político en una sociedad democrática, es un atributo de potencialidad de los sujetos sociales para construir con su voluntad, los derechos que puedan desarrollar con calidad, el pleno de las capacidades humanas.

Esta realidad, que hoy se opone a los cotos y abusos del poder y a los resabios e incongruencias de las viejas estructuras políticas, no cabe en una sociedad democrática, porque es el foco del proceso de reinstitucionalización del poder y de la Reforma del Estado, para incidir en la calidad de vida de la sociedad.

En este proceso de transformación del Estado, la educación constituye una estructura prioritaria para el desarrollo humano, porque genera no sólo el capital intelectual necesario para fortalecer el dinamismo del orden sistémico, sino porque construye la prospectiva y visión orgánica del futuro de la Nación.

El diseño constitucional del Sistema Educativo Nacional, establece como objetivo, formar ciudadanos que desarrollen armónicamente todas las facultades del ser humano, y fomenten el amor a la Patria y la conciencia en la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

La educación, será laica, gratuita, democrática y nacionalista. Robustecerá en el educando la dignidad de la persona, la integridad de la familia y el interés general de la sociedad.

Esta es la educación que requiere la Nación, es la educación que forja la calidad de la democracia, es la que define la calidad de la ciudadanía.

Hace unos días fueron presentados genéricamente los resultados del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (CEMABE), elaborado por el INEGI.

Las declaraciones expresadas por el Presidente del INEGI durante la conferencia de prensa, muestran un sistema educativo deficiente, y revelan la correlación de cifras, con la pretensión de destacar hechos educativos sobre los que se han formulado consideraciones, juicios y conclusiones que pueden resultar faltos de certeza y objetividad.

Al respecto, la SEP se ha pronunciado por la necesidad de llevar a cabo una adecuada ponderación y validación de la información, dado que el Censo, presenta inconsistencias metodológicas que ponen en entredicho la pertinencia de los datos y crean incertidumbre política y social.

La información del Censo, una vez validada por la SEP, será una valiosa herramienta para realizar análisis y reflexiones de fondo que permitan identificar deficiencias, tanto las sustantivas de la gestión educativa, como las del personal y las de infraestructura. Admitirá también, revisar los obstáculos que representan los diversos arreglos institucionales y las fortalezas y debilidades del sistema, reconociendo, los factores que pueden traducirse en alicientes, o en obstáculos al desarrollo integral del país; o puedan ser brechas o caminos pavimentados para la democracia, el ejercicio de derechos y la concreción de oportunidades.

Más allá de las reacciones y calificativos que provocó la comunicación de los “resultados del Censo”, considero verdaderamente importante, destacar el hecho de que el Gobierno Federal tomó la acertada decisión de realizarlo, con lo que sienta el precedente de la visibilidad de la información educativa, en apego a las prácticas de Gobierno Abierto de la actual administración.

Estimo igualmente importante, que la SEP aproveche la oportunidad para retomar el papel que le corresponde como autoridad educativa y asuma plenas sus atribuciones para construir una política pública sustentada en los principios del artículo 3 de nuestra Constitución Política, y convoque en esta delicada tarea, la participación de la sociedad civil en su conjunto.
Es cierto que el país presenta serios déficits en materia de educación, pero no se puede negar que existe un significativo esfuerzo del Estado para centrar la transformación del país en una sociedad dinámica, cuyo capital cultural y educativo, sea la fuente motriz de las lógicas del desarrollo humano y la transversalidad de la realidad social. Esto no puede ser obviado, ni tampoco se puede ignorar que se requiere un compromiso nacionalista y responsabilidad gubernamental y ciudadana para enfrentarlo.

Debemos estar ciertos de que los logros en educación no han sido cosa menor, pues como se refiere en la Revista Iberoamericana (número 27), “[México]…enfrentó con éxito retos importantes, incluyendo el de ofrecer educación a una población que, entre los años 50 y 70 del siglo XX, experimentó el crecimiento demográfico más fuerte de cualquier país en la historia mundial previa”. Sin embargo, el tiempo ha llegado para reconfigurarse.

El anhelo de los mexicanos de ser un pueblo con una educación que se basara en los resultados del progreso científico, luchara contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios; ha sido una larga lucha histórica, desde garantizar la educación laica, con libertad de creencias, hasta la gratuidad, que no ha sido fácil, en un pueblo que como el nuestro, ha tenido que afrontar severas crisis económicas y condiciones de desigualdad, marginación y pobreza.
El asedio de intereses contra la educación, se ha dado en todo tiempo y en diferentes formas. Lo sucedido en los doce años de la transición democrática, deberá revisarse con cuidado en lo que corresponde a planes y programas; cobertura y calidad de la educación; adquisiciones fraudulentas, como el Programa de Enciclomedia, la falta de partidas presupuestales para mantenimiento de escuelas, para contratación de intendentes y auxiliares de educación, los arreglos sindicales y muchos otros temas que estaremos comentando en próximas entregas.

La educación en México, tiene que redefinir su papel, porque en la sociedad subyace la esperanza del despertar educativo de emancipación, que libera del atavismo de la ignorancia, recupera la democratización del poder político, y vincula la conciencia cierta de hombres preparados para asumir las responsabilidades del desarrollo social.
Esta es la génesis de un pueblo, que a partir del conocimiento de su realidad, como principio de convivencia fundado en la cultura, aspira a construir con solidez su futuro.

Agenda

  • La Suprema Corte de Justicia de la Nación, admitió cuatro controversias constitucionales interpuestas por el Poder Ejecutivo Federal, en contra de los congresos locales y los gobiernos de Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Sonora, por no armonizar sus leyes locales respecto a la Reforma Educativa.
  • Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982, orgullo latinoamericano, precursor del realismo mágico, ha dejado una huella infinita en las letras latinoamericanas. Su legado se extiende más allá de Cien Años de Soledad, Macondo y los extremos de El coronel no tiene quien le escriba, que explican más allá de la palabra, el espíritu del rostro latinoamericano en un mundo donde el dolor y la verdad, se reencuentra en los ojos de las personas honestas. Descanse en paz.

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