Cultura Política y Ciudadanía: El Proceso Histórico de la Conciencia Social en México

ciudadania 01El ejercicio de la ciudadanía es un proceso histórico-social, que se edifica en la participación de los ciudadanos en las tareas del orden público. Es, en todo momento, un acto soberano, sentido y significativo de la vertebración y disfrute pleno de los derechos políticos.

La construcción de ciudadanía, como ejercicio efectivo de la horizontalidad social, es un proceso político en la búsqueda de educar al ciudadano en torno a su corresponsabilidad en la solución de los problemas públicos y resignificar su participación organizada, para afianzar la soberanía popular y el mandato ciudadano.

Ello implica que el ciudadano aprenda a construir Estado, y potencie a través del asociacionismo, la ciudadanización de las estructuras institucionales, la gobernanza democrática y los gobiernos ciudadanos.

Un error histórico de la clase política ha sido su disociación del mandato ciudadano, lo que ha desfigurado el ejercicio de gobierno, y originado un creciente déficit de credibilidad y confianza por parte de los mandantes.

Sin embargo, la precaria presencia de los ciudadanos en la edificación de una cultura política democrática en México, revela que la conciencia social es de notoria pobreza política, lo que provoca la crisis de representatividad, el debilitamiento del Estado, y el alejamiento de los ciudadanos de los procesos electorales (abstencionismo), por la falta de credibilidad y confianza.

En este contexto, una efectiva educación cívica debe servir al ciudadano para ejercer su parte alícuota de soberanía, ya que no existe mayor legitimación del orden democrático, que cuando el ciudadano eleva su conciencia frente a su responsabilidad política e histórica en la construcción de su Nación.

Esto no es retórica, es la sustancia del hecho político reconocido jurídicamente de que la soberanía reside en el pueblo; pero de un pueblo cuya conciencia social y política, se funda en el principio de la gobernanza y la corresponsabilidad solidaria de sus instituciones. Escenario donde la ciudadanía emerge como virtud perene a defender sus raíces, consciente que construye el crisol de la justicia social.

Cultura Política y Ciudadanía son el binomio inseparable para la construcción de los aprendizajes del ejercicio de la soberanía del pueblo. La memoria política de la ciudadanía debe ser fuente de reorientación y retroalimentación de las tareas públicas, porque debe fundarse en la conciencia plena de los aciertos y errores históricos en los que se ha incurrido, para superar paradigmas, fortalecer el ejercicio de gobierno y dar viabilidad a las estructuras institucionales.

¿No es acaso cierto, que la construcción de las políticas públicas ha evidenciado un aprendizaje político de la ciudadanía para asegurar la viabilidad de las respuestas del Estado?, y de manera contundente, ¿no es significativo, que el ascenso de la participación ciudadana en la corresponsabilidad pública, evidencia el crecimiento político del pueblo?

La soberanía ciudadana exige que los sujetos sociales estén investidos de conocimiento político para fortalecer al Estado, y para dignificar la filiación nacional como producto de una sociedad de oportunidades, que opera en la justicia y en el equilibrio económico, la creación de riqueza para distribuir riqueza; que no es indolente ante el que menos tiene y es generosa en la inclusión de los marginados.

Este es el principio de horizontalidad social de la democracia, pero es en esencia el principio de los derechos humanos que juzgan al hombre frente a su historia, como ser provisto de dignidad y conciencia política.
Hoy, diferentes retos y desafíos se presentan en la realidad social de la Nación. Como nunca antes, la redefinición de la cultura política y la conciencia ciudadana exigen disciplina y solidaridad.

México tiene un futuro que no puede perderse, y su construcción es tarea de todos. No puede haber atomización social ante las problemáticas que se viven. Cada hombre, cada mujer y joven del país, son la vanguardia del destino cierto que nos convoca a la unidad para resistir las adversidades que enfrentamos; lo que exige no sólo voluntad ciudadana, sino preparación educativa, política, científica y social.

El Estado atraviesa por una reinstitucionalización del poder político. La fuerza de su paradigma, radica en el proceso de ciudadanización de sus estructuras políticas que dan paso a una Reforma Integral del Estado, donde el epicentro de la transformación del país, debe ser el ciudadano.

Este proceso de ciudadanización implica un cambio del rumbo político, que debe fundarse en los principios de pluralidad democrática, en el consenso de la Concertación Progresista de las fuerzas políticas y ciudadanas, en la profundización de las reformas estructurales, y en el afianzamiento de la seguridad humana.

Converjamos ante el nuevo paradigma de la conciencia política, que la participación ciudadana en las estructuras de gobierno, hace posible la consolidación del proyecto nacional; que es el ciudadano corresponsable y solidario, el que deja huella de lealtad e identidad legitima del ejercicio de gobierno; que el asociacionismo ciudadano, es fuente orgánica de la soberanía del pueblo y valor inquebrantable de la voluntad y conciencia social, que demanda del espíritu de cambio Institucional, el derecho que tiene el pueblo, un gobierno de ciudadanos, para ciudadanos.

Agenda

  • Recuperar la idea del mandato, como encomienda del pueblo a sus mandatarios, sólo se logrará a través de la transparencia y rendición de cuentas del ejercicio del gasto público, pero además, conscientes de que ciudadanía no es sólo exigir derechos y quejarse, sino participar. Esta tesis se discutió el pasado lunes en la presentación del Cuaderno Número 6 de la Red por la Rendición de Cuentas y el CIDE, elaborado por Roberto Salcedo, Auditor Especial de Desempeño de la ASF.
  • El PRD presentó ante la ALDF, la iniciativa de ley para regular el uso y aprovisionamiento de la marihuana. El tema suscitó amplias discusiones a las que se sumaron los ex presidentes de Brasil, Colombia, Chile y el de México, Ernesto Zedillo. ¿Permitir determinados usos para un narcótico, es suficiente para eliminar el mercado negro y la criminalidad, las adicciones y los problemas de salud?
  • El CCCEH, reconoce al INSYDE y a su Director Ejecutivo, Ernesto López Portillo Vargas, por ser considerado uno de los mejores centros de pensamiento de México y Canadá 2013. En el marco de la Conferencia “Democracia, Seguridad y Participación Ciudadana, ¿Dónde estamos?”, destacó la preocupación de que el principal problema generador de las violencias, es la desigualdad, que ha conducido a la fractura moral de la Nación.

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