Acuerdos Ciudadanos para la Actualización del Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016. Cuarta Parte

Globalizacion 02Los Grandes Acuerdos Ciudadanos, articulados a partir de la “Actualización del Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, durante el 2do. Congreso Estatal de Participación Ciudadana en la Gestión Pública”, tienen como epicentro, la construcción de procesos de planificación para asegurar la calidad de vida de los ciudadanos y crear vínculos solidarios de integración, cuya cohesión social, potencie el capital humano y la seguridad humana.

La interacción entre sociedad y gobierno, refrenda a la ciudadanía como el núcleo de las acciones del Estado. Bajo un nuevo paradigma de socialización, participación y ciudadanización de las instituciones, que se retroalimenta desde la visión del tejido social, con las estrategias que requiere la planificación democrática del desarrollo sostenible e incluyente de Hidalgo.

Esta prescripción ciudadana en la Actualización del Plan, estatuyó como el Cuarto Gran Acuerdo, la propuesta de incluir en el PED, el Capitulo: “Hidalgo en el contexto de la globalización”, ya que la administración del Gobernador Olvera, ha establecido con agentes públicos y privados a nivel internacional, vínculos paradiplomáticos que han conformado un marco de gestión, para la interacción de las estructuras socio-productivas de la entidad.

En un mundo donde la internacionalización de los estados y sus gobiernos, deben fijar nuevas políticas sociales de empoderamiento ciudadano, en la equitativa distribución de las oportunidades del desarrollo humano; este Cuarto Gran Acuerdo, destaca el marco que orienta y fortalece la política social y sus nexos con los compromisos internacionales, para la atención de las prioridades del desarrollo humano.

Asimismo, el Acuerdo considera importante, reconocer la primacía que tienen como espacios de pleno derecho y de acción solidaria de la ciudadanía, la redistribución equitativa de la riqueza, la atención a la marginación y la pobreza, la seguridad pública, el desarrollo del empleo digno, el acceso a la salud, la educación de calidad y la equidad de género.

Al respecto, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la magnitud de las asimetrías en la distribución del ingreso mundial, en el año 2000, muestran que el 10% de la población adulta del planeta poseía el 85% de los bienes y renta global; y para en el año 2013, la situación empeoró, ya que el 1% de la población mundial concentró el 50% de la riqueza, mientras que la mitad de la población mundial sólo cuenta con el 1% de los bienes.

Se debe advertir que esta profunda injusticia presente en la erosión del tejido social, constituye el origen de la crisis social de credibilidad y confianza, pues las cifras plantean una desigualdad atroz en el planeta, a la que no podemos permanecer ajenos, ya que en los hechos, de acuerdo a INEGI, en México por lo menos existen 40 millones de mexicanos en situación de pobreza, cuestión incompatible con la Carta de las Naciones Unidas y con el principio de Seguridad Humana al que los mexicanos tenemos derecho.

En consecuencia, la inserción de Hidalgo en el contexto de la globalización, debe tenerse como un ejercicio cierto en la gestión de las necesidades y oportunidades de la sociedad hidalguense lo que implica plantear, desde el compromiso político del gobierno del estado, una disposición para estrechar los vínculos del desarrollo humano, con las políticas públicas en espacios internacionales, complementarios de las acciones del Estado en la planificación democrática.

En este tenor, la visita del Presidente Enrique Peña Nieto a Hidalgo, el pasado martes, dentro de la “Cruzada Contra el Hambre”, manifiesta el compromiso político de construir una sociedad de oportunidades para todos, donde los ciudadanos no sean objeto residual de la planificación, sino el epicentro que le da sentido al compromiso político, e instrumenta la razón ciudadana de las políticas públicas, como verdad probatoria de las acciones del Estado.

Sensibles a las adversidades que atraviesa la nación, Hidalgo y su gente, advertimos que en tiempos de crisis social, la entereza del ejercicio público debe guiarse a los que menos tienen; garantizar respuestas a las necesidades sociales; admitir que la planificación, no puede tener un enfoque tecnocrático per se, porque ello ha resultado insuficiente, lo que impone que la administración pública, sea en todo momento, un ejercicio que haga de las aspiraciones ciudadanas, responsabilidad política, como principio de Gobierno Abierto y solidario.

La visión compartida entre ciudadanía y gobierno, en la edificación de los Grandes Acuerdos Ciudadanos, materializa las oportunidades que el tejido social hidalguense ha plasmado en sus propuestas; y revitaliza la unidad y dignidad social, al crear en la confianza del trabajo cierto, del Estado basado en resultados, el clima de estabilidad social que permita recuperar la dignidad, la credibilidad y el orgullo, que fortalece la cohesión humana.

Escuchar al ciudadano, en principio, muestra que el Estado no está sobre el tejido social sino con el tejido social. Admitir la necesidad del que menos tiene, es acoger una verdad histórica de la cual el ejercicio de gobierno no pude estar al margen, ni ser indolente. Asumir el compromiso político de los servidores públicos, es honrar el mandato ciudadano y su cumplimiento. Promover las oportunidades de desarrollo humano, es un valor del ejercicio gubernamental, que no cosifica al ciudadano, sino que le devuelve el poder que hoy nos constituye como nación, el pueblo.

Hidalgo despierta en una nueva conciencia social y debe propiciar un “Pacto Social Permanente entre Ciudadanía y Estado”, para lo que se requiere asumir, que el ciudadano no es comparsa o un mero depositario de los derechos que el Estado le otorga o le reconozca, sino la reafirmación visible y manifiesta de que no se hace gobierno al margen de la ciudadanía, sino como producto de la vertebración del tejido social.

Agenda

  • El Papa Francisco, invitó al Foro Económico de Davos, Suiza 2014, a “tener un enfoque inclusivo, que tenga en cuenta la dignidad de toda persona humana y a una reflexión profunda sobre las causas de la crisis económica que sacude al mundo en los últimos años. Se necesitan -dijo- decisiones, mecanismos y procesos encaminados a una mejor distribución de la riqueza, la creación de fuentes de empleo y a la promoción integral del pobre, más allá de una simple mentalidad de asistencia. Se requiere-sentenció- dar forma a una nueva mentalidad política y económica, capaz de reconducir toda la actividad económica y financiera dentro de un enfoque ético, que sea verdaderamente humano”.

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