Prospectiva Política: Sistema de Partidos y Paridad Política de Género

aniv-voto-mujeres-pena20131011Los problemas de la desigualdad social y los bajos créditos de la democracia, reflejan una crisis de representatividad que presenta dimensiones preocupantes para la generación de oportunidades sociales, el desarrollo y la seguridad humana.

La Encuesta Ingreso-Gasto del 2012 de INEGI, revela que el 10 por ciento de los mexicanos acumulan casi el 38 por ciento del ingreso, mientras que el 50 por ciento, de la población, apenas supera el 16 por ciento.

De igual forma, la firma Wealth Insight (WI), reporta que en México hay 145 mil millonarios que tienen una fortuna de 736 mil millones de dólares, lo que representa el 43 por ciento de la riqueza, cifra muy superior al promedio mundial que es del 29 por ciento.

En cuanto al desarrollo democrático, el diagnóstico de Latinobarómetro es contundente. En 2013, México ha perdido 12 puntos porcentuales de apoyo a la democracia respecto del promedio 1995-2013. Hoy sólo cuenta con el 37% de respaldo, ocupando el último lugar de América Latina y el Caribe, (Reforma, 02/11/13).

En este contexto de desigualdades sociales y descréditos democráticos, debatimos una Reforma Política, para construir el marco constitucional y legal que norme las candidaturas independientes, la iniciativa ciudadana y la consulta popular.
Asimismo, se perfilan en las discusiones del espectro político, iniciativas para crear un Instituto Nacional Electoral, establecer la reelección legislativa y de presidentes municipales, la segunda vuelta, Ley de Réplica, Ley de Propaganda Electoral, eliminar a los legisladores plurinominales, y otras.

Preocupa que no se advierta, que el problema de fondo del sistema político y de gobierno, cuyos comportamientos ineficaces e insuficientes en la conducción de las tareas políticas de los ciudadanos, ha derivado en una crisis de representatividad, cuya solución, precisa la apertura de diversos mecanismos de integración: ciudadana y de sus propias bases militantes, para recomponer sus compromisos con los intereses y demandas ciudadanas.

Al respecto, también es importante destacar que la crisis de representatividad no tiene su génesis en la normatividad vigente, que no es ni regresionista ni asimétrica. La inoperatividad funcional de los partidos políticos, es debida a que su normatividad, no ha sido observada en la plenitud que su ejercicio estatuye, ni en las facultades que el Contrato Social les otorga como actores políticos, ya que no han propiciado la participación efectiva de la población en la vida democrática, ni concretado sus tareas de conducción social y de respuesta ciudadana.

Ahora, la consecuencia de esta inoperancia política, pretende ser subsanada con la incorporación o traspolación de figuras políticas, cuestión que en vez de brindar un espacio de solución a la crisis de representatividad, reduce las posibilidades de refuncionalizar las estructuras políticas, porque pretende hacer salubre el inmovilismo y anquilosamiento de la partidocracia y de la élites del poder, promoviendo reformas en la legislación, condición propia de un gatopardismo que promueve el cambio para que nada cambie.
En medio de este escenario, recientemente conocimos la iniciativa de reformas al COFIPE, para garantizar la equidad de género en la contienda política, promovida por el Presidente Peña Nieto, para conmemorar el LX Aniversario del Voto de la Mujer, ello pretende salvaguardar la diversidad social proveedora de la acción ciudadana, y trascender la discusión de género, para aceptar, como principio fundamental, en la representación política, a quién resulte con mayor aptitud para enfrentar las responsabilidades públicas.

Irrefutable resulta el planteamiento de que la equidad de género debe permear a toda nuestra cultura social y no sólo a nivel de la dimensión política, forzada por presiones electorales o partidistas, sino como el cumplimiento de compromisos internacionales adoptados por el Estado Mexicano en materia de derechos humanos de las mujeres, a través, principalmente, de la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación en Contra de la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), y como una consecuencia de conquista ciudadana que empodera a las mujeres en igualdad de circunstancias con los hombres, no para crear un espacio de rivalidad o competencia, sino para garantizar que el orden político-civilizatorio, sea efectivamente democrático, en concordia y equidad humana.

Reconocer el déficit histórico de la equidad de género en el sistema político, no puede generar un sentido minimalista de la política y de las estructuras partidistas, pero debemos estar ciertos que garantizar la equidad como cuota de género, no significa empoderar a las mujeres. Esto tiene que ver con la estructura cultural que va más allá de la lógica política. La simetría de representación de 50% mujeres y 50% hombres en un partido político, no es garantía de mejor ejercicio público. Éste es un aspecto cualitativo más profundo y atiende a la estructura de principios del desarrollo democrático.

Al respecto el Gobernador Olvera señala con toda precisión que: “La tarea fundamental, para lograr que las mujeres lleguen a espacios de representación y de toma de decisiones, es la educación, la formación, la capacitación,… resolver problemas como el de la alimentación, la discriminación y la violencia,… hacer que sean sujetas de participar y de ganar una elección,… no basta escoger a las candidatas y poner sus nombres en las boletas,… se trata de que sean verdaderamente competitivas,… de lo contrario, simplemente se estaría cumpliendo un requisito de ley, como ya sucede hoy…”

Superar la crisis, de representatividad democrática que vivimos, no puede ser el motivo para caer en “hallazgos políticos”, que encubren una problemática de fondo. Requiere que los partidos políticos, entiendan que el ejercicio de un gobierno democrático, debe abrir en reciprocidad, mayores espacios de equidad humana, garantizar para todos los seres humanos un sustento de probidad política, una sociedad de oportunidades iguales, sentido de respeto profundo a los que menos tienen, para dignificar lo mismo al campesino que al intelectual, al estudiante que a quien trabaja en el hogar, al obrero que al empresario, al humilde que al económicamente empoderado.

De lo que se trata en el fondo, es evitar el fenómeno de las “Juanitas”, que ofende la dignidad de las mujeres y la integridad de nuestro sistema político. Que no sea la postulación de las mujeres, el cumplimiento de meros requisitos legales para que a la postre, las formas anquilosadas y refractarias de los partidos al cambio, hagan su aparición en los espacios de representación que les correspondían. Las mujeres pueden salvar esta crisis de representación que vivimos, con la solidez de capacidades políticas bien formadas.

Pero para ello, no necesitamos nuevas figuras o mecanismos para hacer valer la voluntad ciudadana. Requerimos hacer funcional y operativo el sistema político con el que contamos y respetar la voluntad del pueblo que estatuye el Contrato Social como premisa fundamental de la fuerza del Estado, y como alianza primigenia de la racionalidad gubernamental, y de los principios de seguridad y de equidad humana. El pueblo tiene derecho a ello.

Agenda

  • El Secretario de Gobierno, Fernando Moctezuma, anunció el inicio de reuniones con los Partidos Políticos para tratar temas de la Reforma Electoral. Al respecto, el Gobernador Olvera envió al H. Congreso del Estado, una iniciativa en materia de candidaturas independientes.

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