La Participación Ciudadana, el Plan Estatal de Desarrollo y la Gestión Pública con base en Resultados

UAM 03Rescato de la conferencia dictada por el Gobernador Olvera en la Universidad Autónoma Metropolitana, su visión respecto a la planeación, “cada seis años tenemos un Plan Nacional de Desarrollo, y en las entidades, tenemos Planes Estatales de Desarrollo -y afirmó con honestidad- no funcionan en sus propósitos y quedan en meros esfuerzos técnicos de especialistas”. Platicó una anécdota en la que destaca la importancia que tiene en Croacia, el plan de desarrollo de largo plazo, “tiene veinticinco años y es un plan para otros treinta años -y por ser un- instrumento de carácter público, construido con la sociedad, ni el presidente de ese país lo puede modificar”.

Efectivamente, en una sociedad donde el status de ciudadanía es ejercicio efectivo de los derechos políticos y fuerza orgánica de gobierno abierto y corresponsable, la razón de Estado es la voluntad del pueblo. En esas sociedades, la credibilidad y confianza ciudadana en las instituciones públicas, es un rasgo distintivo de civilidad.

En este contexto de ciudadanización, el Gobernador Olvera ha convocado a la actualización del Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, situación inmejorable para impulsar un plan que refleje la visión de los hidalguenses en un horizonte de largo aliento; una reforma administrativa integral que nos sitúe y ponga al día con los paradigmas de la praxis del nuevo “Modelo de Administración Pública basada en Resultados”; y una gestión pública para el desarrollo, que rechace practicas autocráticas o unidireccionales del Estado.

La naturaleza política de este enfoque, perfila la actualización del PED, basándola en dos dimensiones: una, la proposición “político-institucional” para fortalecer la legalidad, la imparcialidad del poder público, la igualdad, la transparencia, la rendición de cuentas, la deliberación y participación ciudadana; y la otra, el planteamiento “político-administrativo”, para consolidar el orden en la administración y las finanzas públicas y aumentar la capacidad gubernamental para la edificación de una planificación basada en resultados, que impulse cambios en el desarrollo, al hacer que las necesidades sociales, sean en esencia, necesidades de Estado.

Nuevamente, tenemos un escenario propicio para fortalecer la participación de la ciudadanía, porque la actualización del PED, a la que hemos sido convocados, no es un proceso de legitimación o parafernalia de las acciones del Estado, sino un intento de la gestión pública por devolverle al pueblo, el protagonismo de la esencia gubernamental, para recuperar la certidumbre y confianza en la política y en el ejercicio de gobierno.

La visión de la planificación del Estado, no se reduce al vínculo de oferta pública y demanda ciudadana: debe garantizar la construcción de una cultura política basada en la corresponsabilidad gubernamental con la ciudadanía; debe impulsar el cambio de paradigmas para la transformación de la que habla el Presidente Peña Nieto, porque se trata, no de la función administrativa como respuesta mecánica del gobierno ante la sociedad, sino de la entronización del pueblo con el Estado.

La decisión tomada por el Gobernador Olvera, para hacer de la actualización del Plan Estatal de Desarrollo, un proceso en prospectiva, como lo impone el Continuum Político, resulta aleccionadora. Construir planes y programas de desarrollo a largo plazo, que trasciendan los períodos de gobierno y edifiquen estructuras de oportunidad y equidad social, estableciendo relaciones de coordinación y vinculación de los diferentes órdenes de gobierno, con enfoques regionales, transversales, de seguridad humana y de justicia social, es darle sustentabilidad al futuro de los hidalguenses. Es transformar al Estado.

Este cambio, implica superar la sórdida distancia que silencia la operatividad y funcionalidad del Estado, que ha marcado el futuro incierto de la sociedad. Los Planes Nacionales y Estatales de Desarrollo, se han edificado en una estrategia fallida, pues no han incorporado una visión cierta de largo aliento, ni han propiciado la inscripción del sentir ciudadano, producto de su participación activa, constructiva, en los programas sectoriales, institucionales y regionales. Esta circunstancia, repercute en incongruencia, desvinculación, inconexión y dispersión, de la estructura programática presupuestal, y provoca que persistan las graves desigualdades que afectan la vida nacional.

Esta distorsión del ejercicio de gobierno, ocasiona la pérdida de confianza de los ciudadanos, misma que es urgente recuperar mediante el impulso de una verdadera participación social en la construcción de los planes y programas e impedir que prácticas de simulación en su elaboración, los conviertan en piezas decorativas en los libreros de los servidores públicos, o bien, en brújulas inservibles, incapaces de orientar el desarrollo.

Para hacer traducible cualquier intento de planificación, debemos transitar a la concepción de políticas operativas de Estado, que sean creadas conjuntamente por el Poder Público, la academia y la ciudadanía, de rango legal; basadas en diagnósticos certeros y expectativas futuribles a veinte o treinta años; que admitan la seguridad humana como epicentro de la razón de Estado y rechacen la subvaloración del ciudadano en el ejercicio de gobierno; que genere condiciones abiertas y plurales, en dirección transversal; que construya prospectivamente el futuro, articulando los proyectos estratégicos que se emprendan en respuesta a las necesidades y a la prospectiva que queremos. Sólo así, podremos abandonar las formas que han caracterizado la historia de nuestra administración pública en todos los niveles de gobierno.

Agenda

  • Ante la discusión sobre la eventual creación del Instituto Nacional Electoral y la desaparición de los 32 institutos locales, bajo argumentos de ahorro y supuesta falta de autonomía, los ciudadanos nos preguntamos ¿Y el Federalismo?
  • Felicito al Diputado Miguel Romero por su convicción y comprometido pronunciamiento, al señalar que, “la gran responsabilidad y el reto para aumentar la participación ciudadana en las urnas, es hacer un papel decoroso como diputados, todos, los 30 miembros de la LXII Legislatura” y aseveró que, “con una labor decorosa, los legisladores podrán recuperar la confianza de la ciudadanía”. Mis mejores deseos por que sea escuchado.
  • Para conmemorar el 60 Aniversario del Sufragio Femenino, el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo, reconoció en un Panel de Género, la trayectoria de distinguidas mujeres hidalguenses, sólo que se les olvidó mencionar a las abogadas Alma Carolina Viggiano Austria, primera Magistrada Titular del Poder Judicial y a Flor de María López González, primera Procuradora General de Justicia del Estado y Titular del Instituto de Acceso a la Información Pública Gubernamental de Hidalgo.

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