El Informe del Presidente de la República y el Desarrollo Democrático

primerinforme2013Ayer, 1 de septiembre, el Presidente Peña Nieto, cumpliendo el mandato del artículo 69 constitucional, sobre presentar un informe por escrito del estado general que guarda la administración pública del país, lo entregó al Congreso de la Unión, por conducto del Secretario de Gobernación.

La historia de este precepto constitucional es antigua. Se remonta a la Constitución de 1824, que establecía que el Presidente de la República asistiría a la sesión del Congreso el 1 de enero, donde pronunciaría un discurso. Esta disposición, también la encontramos en la Constitución de 1857, y desde luego, en la de 1917, que a diferencia de las anteriores, instituyó que el informe sería por escrito.

En cada caso, el día del informe era una ceremonia solemne en la que el jefe del Ejecutivo se presentaba ante el Legislativo, lo que constituía parte de un símbolo de comunión con la ciudadanía. Puedo afirmar que los ciudadanos, esperábamos el informe.

Sin embargo con la alternancia, este evento político de primer orden en un régimen democrático republicano, se fue deteriorando hasta convertirse en un mero espectáculo, en un concurso de degradación y soberbia, donde se hacía patente el desencuentro entre el Ejecutivo y el Legislativo. Así, la ocasión empezó a ser utilizada por la oposición para el escarnio del Presidente, hasta que la burla alcanzó inevitablemente al acto mismo.

Era desafortunado ver a los legisladores dar la espalda al Presidente de la República, exhibir cartelitos, gritar consignas o ponerse máscaras de animales para llamar la atención. ¿No olvidamos cómo en el 2006 no se permitió al Presidente Vicente Fox entrar al recinto legislativo, o cómo en el 2007 se le prohibió al Presidente Felipe Calderón, hablar durante la ceremonia de entrega de su Informe escrito?

Fue así como en 2007 se modificó la Constitución para que el Presidente ya no tuviera la obligación de asistir al inicio del periodo de sesiones del Congreso de la Unión. Desde entonces, el Ejecutivo sólo está obligado a enviar un informe por escrito, por lo que, la otrora solemnidad, se redujo a un mero trámite administrativo, despojado de la significación que merece.

¿Se benefició el país por el hecho de que el Presidente de la República no tuviera que presentarse ante el Congreso para dar un mensaje a los legisladores y a la Nación, sobre el estado que guarda la administración pública? Todo lo contrario. Con este cambio, los dirigentes de las bancadas legislativas, no sólo perdieron la oportunidad de fijar sus posiciones en la más alta tribuna de la Nación, hicieron evidente la crisis de representatividad al olvidarse que eran representantes populares. No les importó que los ciudadanos, tuviéramos el derecho de que el Presidente nos informe sobre lo que está haciendo y sobre lo que piensa hacer.

La presentación y lectura del Informe Presidencial, forma parte un proceso de rendición de cuentas del jefe del Ejecutivo en los países democráticos. Se trata de un acto institucional, esencial en todo régimen constitucional, para debatir sobre los grandes problemas nacionales, elaborar los diagnósticos correspondientes y construir sus soluciones.

Todos coincidimos en que la vieja ceremonia del informe presidencial, que se aprovechaba para rendir pleitesía a la figura presidencial, llegando al grado de considerarlo el “Día del Presidente”, ya no tiene lugar en el México contemporáneo, como tampoco tendría cabida la burla y el escarnio de los que era objeto la figura presidencial.
Ante esta situación es oportuno cuestionarnos ¿Cómo queremos que sea el Informe Presidencial?: ¿Estamos de acuerdo con que el informe se remita al Congreso de la Unión, como sucede actualmente?; ¿Queremos una comparecencia del Presidente, al inicio del periodo ordinario de sesiones del Congreso General, en la que presente un resumen del estado que guarda la administración pública?; ¿Queremos que la presentación del Informe del Presidente, sea el escenario más importante del sistema político y de gobierno, donde exista un intercambio de opiniones entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo, con interpelaciones directas de los legisladores al Presidente de la República?; ¿Queremos que sea el encuentro entre dos poderes del Estado Mexicano con una dinámica que nos beneficie y fortalezca la división de poderes?

Las respuestas pueden ser variadas, pero sin duda, cualquiera será mejor a lo que actualmente tenemos. Es menester modificar ese mecanismo para que sea útil al México democrático que queremos, para que deje de ser un simple ritual, y se convierta en un verdadero acto republicano, democrático, que permita la comunicación amplia sobre el quehacer público y genere un mejor conocimiento a los ciudadanos, de las posturas y resultados del ejercicio de gobierno.
En todos los regímenes democráticos, el jefe de Gobierno tiene acceso al Congreso, al Parlamento, a las Cortes o a la Asamblea Nacional. La presencia del Presidente en el Congreso, es necesaria nuevamente para contribuir al fortalecimiento de poderes, sirviendo su elevada tribuna como escenario de información y responsabilidad públicas.

Es necesaria una reforma al artículo 69 constitucional para que el Informe Presidencial sea el elemento más valioso de la realidad republicana que queremos. Es hora de debatir si queremos una discusión crítica y acordada entre poderes, o seguir bajo un esquema parecido a un diálogo de sordos, que cancela cualquier posibilidad de profundizar la rendición de cuentas, en un esquema acartonado y cerrado a todo diálogo.

Qué bueno que en las entidades de la República se preserve esta práctica democrática, en la que se escucha los posicionamientos de los partidos políticos y el Titular del Ejecutivo rinde cuentas del ejercicio de gobierno; donde expone los propósitos de sus planes, programas y acciones a realizar para resolver la problemática. Esta valiosa practica de gobierno abierto y en público se perdió en el orden federal. Hay que rescatarla.

Agenda

  • Una ciudad estrangulada, miles de niños que no han podido iniciar el ciclo escolar y una pérdida de cientos de millones de pesos, son los saldos de las manifestaciones de la CNTE, ahora apoyada por Cuauhtémoc Cárdenas.
  • Golpes entre magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Morelos. Vamos de mal en peor.
  • Importantes Centros de Salud se inauguraron en Pachuca, en el Barrio del Tezontle y en Parque de Poblamiento – Piracantos, serán de gran utilidad para los habitantes 59 colonias de esa parte de la ciudad.
  • También se inauguró la Unidad UNEME-DEDICAM para la atención y prevención del cáncer de mama, enfermedad que es la principal causa de muerte por cáncer en las mujeres.

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