Los Organismos Públicos Autónomos: Construyendo la Cultura de la Participación Ciudadana

Participacion ciudadana 1El próximo jueves inicia el “8vo. Congreso Nacional de la Red de Organismos Públicos Autónomos de México, Hidalgo 2013”. Titulo esta columna con el nombre de la Conferencia Inaugural de este Congreso, que como eje transversal orientará sus trabajos.

La conciencia ciudadana, más que una manifestación de unión social frente al Estado, es la vertebración que reconoce acciones de identidad y solidaridad que los sujetos sociales expresan para hacer del ejercicio de gobierno, emancipación y justicia social, como carácter dual del espíritu de la democracia.

El estatus de ciudadano, además de imponer un sentido de identidad social, ubica los intereses comunes en lo que denominamos espacio público. Nadie puede negar que cuando los ciudadanos demandan, por ejemplo, un sistema de salud de calidad; transversalmente están ampliando no sólo sus posibilidades de vida, sino también, la estabilidad de las condiciones del orden sistémico.

El ostracismo y la exclusión social, la pobreza y la marginación, la inseguridad y la desigualdad, son rostros que provocan amargura y desconfianza de los ciudadanos hacia sus instituciones; son en esencia, efectos de la descomposición social, que muestran que la democracia representativa atraviesa por una crisis socio-política sin precedentes, que ha generado realidades paralelas, producto de la corrupción, la impunidad, el autoritarismo, el abuso, la arbitrariedad y el nepotismo, entre otros.
Ante esta realidad, el Estado ha iniciado un proceso de reinstitucionalización del poder público, sin embargo, los logros alcanzados por las acciones de transversalidad institucional; transparencia y rendición de cuentas; corresponsabilidad Ciudadanía-Estado; y fortalecimiento de los Organismos Públicos Autónomos, aunque resultan notables, aún son insuficientes.
En este sentido, no basta con que el Estado y particularmente la clase política, estatuyan planes y programas para intentar revertir los problemas sociales cuya complejidad evidencia que sólo pueden ser solucionados desde la ciudadanía si se quiere ser eficaz y contundente.

Efectivamente, es la ciudadanía la que mandata; es desde la ciudadanía donde se propicia la unión social y el sentido solidario que se manifiesta en la fuerza orgánica de un pueblo. Sin embargo, esta realidad todavía no ha sido ponderada en su justa dimensión, ni por el Estado, ni por los Organismos Públicos Autónomos. Por ello, sus resoluciones siguen siendo de alcances limitados, al tratar sólo una parte de la problemática.

La sociedad se construye desde la certidumbre de sus estructuras, por ello, los Organismos Públicos Autónomos, deben ser garantes de la interlocución ciudadana, pero tenemos que ir más allá y concretar las prescripciones del tejido social frente al Estado, lo que sólo es posible cuando el ciudadano es partícipe de sus tareas. Es esta la orientación que debe presentar la fuerza orgánica de la ciudadanía.

El reto para los Organismos Públicos Autónomos es construir una cultura de la participación ciudadana; trazar nuevas directrices para establecer diálogos que permitan escuchar, entender y atender las demandas ciudadanas; reestructurar junto con los órganos del poder público, el sentido de orientación y corresponsabilidad del ejercicio de gobierno; e impulsar la construcción de ciudadanía, para hacer posible que la sociedad se articule en una fuerza orgánica y que su participación en la esfera social, política, económica y cultural, sea un instrumento perenne de interlocución y conducción, que con sentido integrador, procese el conflicto y prescriba las acciones del Estado.

El horizonte político de la fuerza ciudadana, se debe potenciar en los Organismos Públicos Autónomos. Su composición orgánica y su expresión democrática, deben retroalimentar desde las estructuras sociales el actuar del Estado; ello conllevará a que sus resoluciones, sean atendidas en la edificación de un gobierno abierto, como fuente primaria de audición y retroalimentación social, ya que la ciudadanía clarifica de primera mano, las necesidades del tejido social y la orientación corresponsable de las mismas. Este es el principio que da origen a las políticas públicas y a la directriz del Estado en el Sistema Nacional de Planeación Democrática.

El primer compromiso que los OPA’s debemos propiciar para el desarrollo de la cultura de la participación ciudadana, es darle el rango de derecho constitucional. Este logro, advertirá un empoderamiento no menor, porque el reconocimiento del Constituyente, implica la más elevada proyección del orden jurídico, y favorece el ejercicio funcional de las estructuras gubernamentales en general y las de los OPA’s, en particular.

Hacer de la participación ciudadana un mandato fundamental, redimensiona las condiciones de corresponsabilidad de los actos públicos y fortalece las estructuras gubernamentales. Estimamos en ello, el hecho de que un gobierno abierto, propicia una mayor estabilidad de las acciones de comunión de los sujetos sociales, al tiempo que estabiliza las expectativas ciudadanas.
Es la ciudadanía, la que tiene la potestad de mediación-integración social y son los Organismos Públicos Autónomos, como las universidades públicas, institutos de transparencia y acceso a la información pública, comisiones de derechos humanos e institutos electorales; frutos de un proceso de conquista social, los que pueden fortalecer las estructuras institucionales y hacer valer los derechos ciudadanos y subsanar la crisis de representación política.

El ascenso de la sociedad civil y su participación deliberativa en las estructuras gubernamentales, es la reconceptualización social del Estado, que ubica la organización social, como la fuerza unitaria que requiere revitalizarse para ampliar y diversificar el espacio público y resignificar la vida en sociedad.

La viabilidad social de la nación, depende de la responsabilidad efectiva de la interacción entre ciudadanía y estructuras públicas; no se puede construir ciudadanía desde la inoperatividad del Estado, desde la atomización y desigualdad social y desde la indolencia pública.

El desarrollo de una cultura de la participación ciudadana, es un imperativo de interés público y de hilos de comunión social. Toda sociedad está precedida de la cooperación encausada en su organización, en la participación de sus ciudadanos, y en la unidad íntimamente trabada en la fortaleza de la integración social.

Agenda

  • El CCCEH se honra en recibir, junto con los OPAs hidalguenses, a los participantes del “8vo. Congreso Nacional de la Red de Organismos Públicos Autónomos de México, Hidalgo 2013”. Que los trabajos sean fructíferos y redunden en beneficios para los mexicanos. Les invito a participar, a seguir las actividades por Internet: Facebook, Twitter y el canal de Ustream.TV del CCCEH. Para mayores informes consultar la página www.opam.org.mx

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