La Reforma Política: una visión prospectiva de la democracia ciudadanizada

Mesa para la reforma politica 03¿Por qué la democracia en muchos países incluido México, no presenta la fortaleza sustantiva de guía y conducción ciudadana?

La democracia como régimen de orden político, no es un espacio de articulación social terminal, se encuentra en constante redefinición y perfeccionamiento. Su dinámica social, por un lado, impone nuevas necesidades que vemos reflejadas en la reinstitucionalización del Estado y en el surgimiento de nuevas instituciones, como los organismos públicos autónomos y las organizaciones de la sociedad civil.

Por otro lado, advierte que la concentración de cualquier poder, político, económico e incluso cultural, es claramente inconveniente porque afecta la racionalidad social fundada en la pluralidad de sus actores, rompe con el sentido de la democracia representativa y vulnera el Federalismo como régimen de gobierno.

El haber impedido la distribución del poder político, generó condiciones que edificaron la traza histórica de un nuevo Contrato Social en 1917; hecho que no ha sido suficiente para evitar la crisis de representación partidista como expresión de conducción ciudadana y ha creado lamentables vacíos sociales y distanciamiento ciudadano de las estructuras gubernamentales, fenómeno que niega y nulifica el empoderamiento político de los sujetos sociales y las posibilidades de crear un gobierno abierto sustentado en la ciudadanización de sus estructuras.

Los resultados de la concentración del poder político, han sido devastadores: pérdida de la credibilidad política del Estado, disminución de la gobernanza efectiva, bajo impacto de las políticas públicas, pérdida de la representatividad política en el exterior, debilitamiento de las estructuras gubernamentales, divorcio político entre sociedad civil y sociedad política, anquilosamiento del voto programático; y como suma social, quebrantamiento de la cultura política y desmoralización ante el Proyecto de Nación.

Ante esta lapidaria realidad, la administración del Presidente Peña Nieto, invierte el paradigma de verticalidad del poder político; crea en el Pacto por México, un espacio de interés público y de gobierno abierto; clarifica el rumbo del país al devolverle al Poder Ejecutivo su sentido fuerte y unitario; fortalece el equilibrio de poderes en la búsqueda de potestades y autonomía del Poder Legislativo; abre el diálogo con la ciudadanía, exige su empoderamiento y corresponsabilidad ante los intereses superiores de la nación; y con una nueva política exterior, fundada, no en el protagonismo político, sino en la conducción cierta de la Nación, redimensiona el valor de la presencia de México en el mundo.

Asimismo, ante la significación de los hechos que retratan la crisis de representación política partidista, “El Consejo Rector del Pacto por México” instaló la mesa que negociará y diseñará la Reforma Política, de inicio elaborará las leyes secundarias de la Reforma Política de 2012, necesarias para concretizar las candidaturas independientes, la iniciativa ciudadana y la consulta popular; en seguida, redactarán una ley de partidos, y finalmente, plantearán cambios al régimen político, como la creación de gobiernos de coalición.

Según lo expresó el Secretario de Gobernación, Osorio Chong, la Reforma Política, encuentra sustento para su análisis y discusión, en el hecho de que “las estructuras del sistema político deben ser reorientadas, hay que consolidar un sistema de partidos con mayor participación ciudadana, revisar la forma de gobierno y crear instrumentos regulatorios que permitan mejorar las condiciones de competencia electoral para alcanzar un balance apropiado entre equidad y libertad”.

Enfatizó que, “El México que vivimos demanda un sistema político más dinámico, transparente y competitivo, más eficiente, menos costoso; y se requiere con urgencia, pasar de una concepción democrática que se limita a las formas de acceso al ejercicio del poder, a una que entienda las formas en que se ejerce el poder”.

La Reforma Política es necesaria, convengámos que debe centrarse en fomentar una sólida cultura política que fortalezca la democracia; la participación de la ciudadanía organizada; y la pluralidad y equidad de las fuerzas políticas.

Considero un acierto de mesura y sensibilidad, que durante la instalación de la mesa de la Reforma Política, no se haya presentado la correspondiente iniciativa, ya que la reorientación de las estructuras del sistema político y de gobierno, impone abrir una discusión amplia e incluyente, porque la certidumbre y los alcances del modelo de Nación que plantea nuestra Ley Fundamental, ofrecen alternativas que deben revisarse, ”No es lo mismo discutir una reforma fiscal, energética e incluso la educativa, que trazar un futuro, incierto en cualquier caso, y cambiar un régimen político que se ha mantenido por más de 200 años”. (Sergio Elías Gutiérrez: ¿Otra reforma política?, Diario Reforma: 31/05/2013).

Al repensar al Estado, propongo se considere iniciar su recomposición en la microfísica de su poder que se encuentra en el Municipio, en sus pueblos, barrios y colonias, para edificar, desde la célula básica del poder público, que es el ciudadano, la fortaleza de nuestra sociedad.

En este orden, el tránsito a una democracia que entienda las formas en que se ejerce el poder, adicionalmente impone como requisito, la probidad política para garantizar el recto proceder de las estructuras institucionales, que como premisa de “Gobierno Abierto”: atraviesa por la “Contraloría Ciudadana”; establece el compromiso de la transparencia de las acciones del Estado y de los servidores Públicos; y obliga a la transversalidad como lógica de conocimiento y eficiencia del Estado.

Agenda

  • Durante la instalación del Comité Nacional de Productividad, el Presidente Peña Nieto, planteó como eje central de esta iniciativa que, “un trabajador más productivo no es el que trabaja más horas, sino el que tiene mejores resultados y, en consecuencia, gana más”. Asimismo, definió que “la tarea es democratizar la productividad para abrir espacios y oportunidades para que todos puedan elevar su ingreso real y generar condiciones de prosperidad incluyente, para cada individuo, para las empresas y para la Nación”.
  • En la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, el Procurador General de la República, Murillo Karam, expresó: “No podemos quedarnos en la disyuntiva de un Estado pasivo, pero menos aún en la de un Estado represivo; la libertad y la paz, están ligadas de manera indisoluble a la certeza de la justicia, y esa es precisamente nuestra tarea”, admitió que, “no puede haber justicia cuando hay hambre, no se puede construir seguridad cuando no hay confianza, no se puede hablar de paz cuando no hay igualdad, no se puede hablar de justicia, cuando esta no es plena para cubrir las necesidades elementales de la sociedad”.

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