Cultura de la Participación Ciudadana: Eslabón en la Construcción de la Democracia

participacion ciudadanaLa vitalidad histórica del ejercicio de la ciudadanía, estriba en hacer del espacio público, una esfera de empoderamiento social,que su dinámica como fuerza política, concreta anhelos de justicia, y hace de la distribución del poder político la ruta de oportunidades sociales y de equilibrio del orden sistémico.

Los sujetos sociales articulan en la pluralidad del orden democrático, los signos de la cultura y su espíritu social, que hoy, según lo expresa el Presidente Peña Nieto,en el “Pacto por México”se convierten en un “bien colectivo” de la participación ciudadana activa y deliberativa y,en sustento de un gobierno abierto que visibiliza la “microfísica del poder ciudadano”.

Es por ello que la profundización de las reformas Educativa, Laboral, la Ley de Amparo y la de Telecomunicaciones, por aprobarse; son evidencia de que la voluntad política que reclama la reingeniería constitucional; no puede ser emprendida al margen de la corresponsabilidad ciudadana, que ya ha conquistado espacios significativos de empoderamiento, y mecanismos legales proclives al ejercicio de la ciudadanía efectiva.

La creación de la Comisión Intersecretarial para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, la autonomía del IFAI; los vínculos de transparencia institucional; y el debate público del Plan Nacional de Desarrollo, son pruebas de que el espacio público, es también,un espacio de poder ciudadano.

La Administración Federal ha sido sensible a las necesidades de un tejido social vulnerado y erosionado, producto del divorcio entre sociedad política y sociedad civil.

En este sentido, las reformas emprendidas por la administración del Presidente Peña Nieto, tienen un conectivo de orden social: la participación ciudadana organizada; que como fuerza orgánica de interacción de la sociedad civil, permite que diferentes actores con premisas plurales eleven sus propuestas, no para esperar que un gobierno de funcionarios las concrete, sino para que un gobierno de funcionalidad transversal, construya las respuestas a las demandas ciudadanas.

Esto propicia que los logros en materia de empoderamiento jurídico de la ciudadanía, y la corresponsabilidad de las acciones gubernamentales, sea un salto político cualitativo en la historia nacional que debe ponderarse en su justa dimensión, admitiendo que no hay transformación del Estado sin cambio social, y que sus reformas, deben privilegiar al ciudadano como actor protagónico en las decisiones superiores de la Nación.

Las acciones del Gobierno Federal, proyectan impulsar con los gobiernos estatales, municipales,y con la participación de la ciudadanía, una amplia transformación sistémica que renueve las estrategias de desarrollo económico, de calidad de vida, de seguridad, de cultura y particularmente,la recuperación delos equilibrios sociales a través de la gobernanza efectiva y la democracia incluyente.

El fortalecimiento de la cultura de la participación ciudadana, debe ser una dimensión de la cultura democrática, y en específico, de la cultura política de los sujetos sociales, porque debe trazar la prospectiva de que es el eslabón en la construcción de la democracia y de ciudadanía; para ello, es necesario el ejercicio de “Contraloría Ciudadana”, como mecanismo para tener acceso a la auditoría de las instituciones gubernamentales de manera directa, mismo que debe incluir a los partidos políticos.

Esta visión de la sociedad civil, prescribe en la participación ciudadana organizada y deliberativa, fortalecer las estructuras institucionales y generar la dimensión de un gobierno ciudadanizado en el vínculo político de una democracia con espíritu social, donde la cultura de la participación ciudadana, debe ser garantizada por el Estado a través del ejercicio de los aprendizajes significativos de la cultura política, en la que el ciudadano cuente con los elementos informativos y formativos del quehacer público, y con los elementos y oportunidades sociales que genera la democracia como régimen político.

Esto debe crear espacios para talleres de formación de ciudadanía, debates públicos, cursos en materia de política local y nacional, y cultura cívica, que hagan posible que el tejido social, pueda interactuar con conocimientos en materia de institucionalidad, y con un sentido de unidad ciudadana, sensible y solidario con la integración de la Nación. Esto impone que la conciencia ciudadana trascienda de la individualidad al orden comunitario, lo cual debe tener como producto el cambio de actitud y aptitud de los sujetos sociales.

En consecuencia, la transversalidad de la cultura de la participación ciudadana, requiere que los actores sociales y políticos, propicien espacios de desarrollo del conocimiento, que afiancen la percepción cierta de la ciudadanía sobre los procesos del orden público;que reditúe en el afianzamiento de la confianza ciudadana y active los vínculos de cooperación y procesamiento del conflicto como condición inherente a la formación humana.

La reflexión de fondo sobre la cultura de la participación ciudadana nos invita a admitir que elstatus quo que presenta en estos momentos, no es suficiente, tanto por la precaria asistencia del Estado para generar en los ciudadanos conocimientos sobre las estructuras de la esfera pública; como por la necesidad inaplazable de elevar el derecho de la participación ciudadana a rango constitucional.

Se requiere un estado de cultura abierta, donde cualquier ciudadano, tenga acceso a la información de los procesos gubernamentales; propiciar el empoderamiento solidario e integral de los sujetos sociales; crear espacios ciudadanos proclives al debate plural e informado de los temas fundamentales del desarrollo nacional; y admitir que las estructuras institucionales deben ciudadanizarse, porque establecen la fortaleza de la corresponsabilidad ciudadana, y hacen del Estado,un macrosujeto inclusivo, toda vez que el tejido social no es una realidad fragmentaria, como tampoco puede serlo la cultura de la participación ciudadana.

Agenda

  • El Gobernador Olvera,suscribió el “Convenio de Comunidades Seguras”, que establece múltiples vínculos de asociativismo ciudadano y reconoce que la seguridad ciudadana, es un principio comunitario, es decir, un axioma cierto de la integración de los sujetos sociales en la relación indisoluble Sociedad-Estado, preceptos presentes en el “Modelo de Participación Ciudadana del CCCEH”,como una fortaleza de transversalidad de las acciones gubernamentales y convicción solidaria de que la seguridad se funda en la existencia comunitaria de sus ciudadanos.
  • Esta semana protestó como Presidente de la CANACO SERVITUR PACHUCA, nuestro compañero Consejero Juan Carlos Martínez Domínguez, en su discurso presentó un programa de trabajo moderno y visionario. Felicidades y éxito.

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