Dimensión Sistémica del Sindicalismo Mexicano

STPS 01La progresiva reestructuración del orden sistémico y de la política en el país, presenta interrogantes sustantivos sobre los alcances y complejidad de los escenarios del ejercicio gubernamental y de una profunda reestructuración institucional, cuya característica jurídico-política, reside en la heterogeneidad de las fuerzas sociales y en la capacidad de respuesta de la clase política.

En este contexto, la expresión y rasgo histórico del sindicalismo como fuente motriz de la economía de mercado, ha constituido un soporte vital del desarrollo de la Nación en los principales momentos de consolidación política del Estado Mexicano. Así lo implicó la expropiación petrolera en el gobierno del Presidente Lázaro Cárdenas, donde los trabajadores y sus sindicatos, constituyeron la génesis de la transformación sistémica y de vanguardia social que aseguró la soberanía y el patrimonio de los mexicanos.

En esa etapa de nuestra historia, el sindicalismo adquirió un doble valor orgánico para el Estado, en primer término, por alentar con claridad la conciencia de que la productividad generaba no sólo el bienestar económico de la ciudadanía y de la Nación, sino también, la solidaridad y el compromiso del trabajador con la sociedad y su país; y en un segundo lugar, el sindicalismo y el dinamismo obrero y campesino, constituían factores sociales determinantes, ya que eran la respuesta unificada de una sociedad comprometida con el apoyo a la prospección política del Estado.

Esta realidad, trazó un fuerte lazo de acción política entre sindicatos y fuerzas deliberantes del Estado. Marcó el sustento de la sociedad civil en su esfera laboral como apoyo de la sociedad política y la institucionalización del poder. El sindicalismo se fortaleció y pasó a jugar el rol de un poder que le hizo perder la esencia y conciencia del espíritu solidario que lo había fortalecido.

En el desenvolvimiento de la sociedad civil y la sociedad política, el ascendente poder del sindicalismo, en algunos casos, derivó en un cesarismo político de sus líderes, como el protagonizado por la Mtra. Elba Esther Gordillo, vehiculizando la especificidad de la fuerza social y laboral del SNTE, para trazar una presión y contrapeso político que le garantizaban posiciones y prebendas; o le permitían erigirse abiertamente contra el Estado, obstruyendo el desarrollo democrático del país, provocando actos con intenciones de desestabilización social y política, al tiempo que el manejo del Partido Nueva Alianza, le aseguraba el dividendo unitario de jugar con la doble lógica de los poderes reales y formales.

Este contexto, nos muestra que la fuerza orgánica del SNTE y su sentido prioritario de salvaguarda del trabajador y de sus derechos contractuales se debilitó; lo cual dañó la calidad educativa de la Nación; perdió los vínculos solidarios de los maestros frente a su responsabilidad histórica en el ejercicio del magisterio; y desvirtuó la voluntad indisoluble de la educación pública como portadora del progreso social y la conducción histórica de las oportunidades de los sujetos sociales.

La Reforma Educativa, impulsada por el Presidente Peña Nieto, demanda una vez aprobada la Reforma Constitucional, culminarse con reformas y adiciones a la Ley General de Educación que garanticen la funcionalidad de las estructuras del sector educativo; recuperar la vanguardia de la educación, consolidando un nuevo modelo educativo; recobrar la mística y vocación magisterial como virtud y compromiso social de los maestros que la sociedad demanda, con sentido de responsabilidad y conciencia inequívoca para revertir la derrota histórica de la educación, por su compromiso ante el desarrollo nacional.

Los cuestionamientos de fondo del tejido social, apuntan al señalamiento de ¿hacia a donde va y debe ir el sindicalismo en México?, la respuesta no es lineal pero sí expresa; la reinstitucionalización del Estado y la nueva conducta de un Poder Ejecutivo Fuerte, han marcado ya, un camino de trascendencia política, que supera las diferencias ideológicas para asegurar los intereses supremos de la Nación.

Nadie fuera de la Ley o por encima de ella, no es ya una máxima jurídica del orden normativo, sino, una nueva conciencia política que no será quebrantada por los poderes facticos ni políticos. Prevalecerá sólo el interés nacional, como lo expresó el Primer mandatario.

Hoy el Estado Mexicano ha asegurado una institucionalidad unitaria, fuerte y socialmente transversal; ha empoderado jurídicamente la corresponsabilidad de los actores sociales y las fuerzas políticas; ha edificado un Pacto por México, en donde la reivindicación social y la dignidad humana son la esencia solidaria de un Estado que encuentra en la comunión social la respuesta y solución de sus desafíos, condición que habrá de prevalecer como conducta de probidad política y de fortalecimiento del Estado de Derecho. A cien días, este es el balance del actual Gobierno Federal.

La reivindicación y defensa laboral de los trabajadores y campesinos de la patria, no puede quedar supeditada ni subordinada a intereses de grupo o de poderes facticos. La orientación reivindicatoria laboral por parte del Estado, es indispensable para asegurar el bienestar social y el dinamismo económico del país. Para ello, se debe profundizar la Reforma Laboral; hacer asequible al trabajador la movilidad económica con capacitación y recta conciencia de su labor histórica; trascender del homo-faber, es decir, de ser sólo productor o sólo mano de obra, a ser constructor de la Nación. Este es el deber histórico del sindicalismo.

Asegurar calidad educativa y sindicato o sindicatos de vanguardia ciudadana y social, son un imperativo para fortalecer las estructuras de desarrollo del país; hay que entender, que un Estado fragmentario desvirtúa la realidad; el Estado debe ser fuerte, unitario e integral; que haga de su pluralidad y diversidad social, la fuerza transversal, que hoy demanda lo mismo el sindicalismo, que el empresario, el trabajador, que el ama de casa, el campesino, que el intelectual. Ello, es la tarea vital de la Nación.

Agenda

  • El Día Internacional de la Mujer es ocasión para reflexionar sobre la situación de violencia y discriminación que viven millones de mujeres en el mundo y también para apreciar analíticamente la trascendencia de cambiar el esquematismo de la discusión de la equidad de género por la de equidad humana. Si lo hacemos, habremos iniciado la restitución histórica de la esencia y valor fundamental de toda sociedad, la equidad universal.
  • Mis sentidas condolencias al pueblo venezolano por la muerte de su Presidente Hugo Chávez.

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