Libertad y servidumbre: Dos caras de una misma moneda.

man at the crossroads riveraUn mes de la gestión del Presidente Enrique Peña Nieto, impone un balance sustantivo ante una dimensión histórica distinta para la nación. Este cometido, requiere ubicar el contexto de nuestro sistema político, cuya reorientación está marcada por las grandes problemáticas sociales que hoy inciden en dos tópicos ineludibles que he citado reiteradamente: El Contrato Social y la Reingeniería Constitucional.

El Contrato Social que devino del Constituyente de 1917, históricamente nos ha brindado la solidez de un Estado Socialde Derecho, cuya vitalidad se encuentra en la orientación democrática y reivindicadora de la primera gran Revolución del Siglo XX.

Este Contrato Social, nos muestra que sus vertientes políticas no han sido agotadas y que persiste la fortaleza y la vitalidad de su estructura dogmática y orgánica. Empero, la dinámica social que experimenta el país, demanda una reingeniería constitucional para redimensionar la funcionalidad del Continuum Político, que asegure un Estado de Bienestar cuya operatividad se manifieste en la democracia social.

El dinamismo y reorientación del poder público con que ha iniciado la gestión del Presidente Peña Nieto, es evidencia nítida de una comunión política inédita que ha iniciado significativamente, una reinstitucionalización de las estructuras del poder político. Esto implica que la macropolítica del Estado, es decir, el fortalecimiento unificado de sus instituciones en la corresponsabilidad y espacios de competencia, deben articularse en políticas públicas que aseguren a los sujetos sociales, las oportunidades de desarrollo que su derecho político exige como mandato de gobernanza ciudadana.

El acuerdo nacional de las principales fuerzas políticas,El Pacto por México, ha marcado el inicio de un nuevo diálogo redistributivo del poder, que enuncia que la democracia en un régimen de concertación política y su vitalidad tiene su epicentro en el acuerdo mesurado de cada uno de sus actores; ello, marca el primer imperativo ético de la nueva gestión gubernamental, la probidad política.

La serie de iniciativas y reformas de Ley, emprendidas por la presente administración, oscilan en una Agenda Políticacuyo principio de democracia social, hace impostergable el mandato ciudadano; no es sólo la respuesta al empoderamiento del voto programático de oficialismo partidista vigente, sino, la contundencia de un gobierno que ubica a la justicia social y a la dignidad del ciudadano, como la génesis del Contrato Social.

En consecuencia, los cinco ejes de desarrollo orgánico del nuevo gobierno, hacen de la Agenda Política, “evidencia de lealtad política del Estado”; condición expresa del ejercicio de gobierno y compromiso inexorable del mandato ciudadano. Estas premisas que fueron ubicadas en trece principios de desarrollo, nos hablan de la “Reingeniería constitucional”que trasciende hacia la concreción de una planificación democrática basada en la búsqueda de la equidad social y el desarrollo de la nación.

Podemos apreciar que nos encontramos viviendo una “reinstitucionalización del poder político”, lo cual implica profundizar lo hecho hasta ahora en materia de transparencia de la administración pública por estar unida a la intención del Presidente de la República, de reorientar los protocolos de operatividad de las instituciones del Estado. Por ello, el fortalecimiento de la Secretaría de Gobernación, cuyo control de la política interna del país habrá de generar una dimensión de probidad gubernamental, se constituye en indicador y prescripción de la agenda política del Estado.

Por eso es importante que la construcción de una democracia social, implique dotar a los sujetos sociales de un derecho político ciudadanizado. Esta reflexión la he compartido admitiendo la necesidad de “elevar a rango constitucional la participación ciudadana”. Es por ello que las acciones del nuevo gobierno, cuyo sentido ciudadanizante abre un espacio a la reorientación del Estado, instaura un momento propicio de reinserción ciudadana y marca el rumbo del ejercicio gubernamental.

Se trata de edificar un sistema político en consonancia con el mandato ciudadano,donde el ejercicio de gobierno sea competencia del todo social,en el marco de una nueva gobernanzafundada en la unidad, en la integración y enla solidaridad social; y esté sustentado por una clase política que reconozca al ciudadano como esencia de ese ejercicio de gobierno.

Al respecto, una de las mayores conquistas ciudadanas de la modernidad, es producto la institucionalización de la educación, porque se erige como un espacio de potestad social que supera status de clase, de credo o incluso ideológico;porque impacta en la libertad o en la servidumbre, como bien lo dice Diego Luis Córdoba, “Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad.”

Hoy es un clamor corregir las grandes deficiencias estructurales del sector educativo del país,que según las evaluaciones nacionales e internacionales, muestran una verdadera tragedia que la iniciativa de Reforma Educativa del Presidente Peña Nieto,enfoca retomando la rectoría del Estado, fortaleciendo la unidad de las estructuras gubernamentales, asegurando la ampliación de la cobertura y la calidad, la reestructuración curricular que interprete la realidad de desarrollo del Estado y sus impactos socioculturales desde la perspectiva de una ciudadanización del conocimiento como producto de libertad política.

He discutido en otro momento, el valor del mandato ciudadano como ejercicio de derecho pleno, como potestad de la voluntad,como la virtud máxima del ejercicio de gobierno; lo cual me permite precisar ahora, que la Reforma Educativa, emerge de la voz ciudadana que ya se expresó en las urnas, y hoy demanda del ejercicio de gobierno, la concreción de sus acciones en favor de resolver sus justos reclamos,necesidades y aspiraciones como derecho y objeto de realización social.

La Reforma Educativa, marca el inicio de un proceso inequívoco de reestructuración del orden social, porque no sólo advierte en el conocimiento científico el paradigma de desarrollo de la nación, sino que ubica los procesos educativos con sentido de socialización del conocimiento, lo cual no sólo es deseable como ejercicio de derecho pleno, que no prescribe, sino que reorienta el camino del desarrollo del país.

Agenda

  • La semana próxima habrá que estar muy pendientes de los pronunciamientos de las autoridades de la Secretaría de Educación Pública, el Sindicato, los maestros, los padres de familia, los gobiernos estatales y municipales y desde luego, las Organizaciones de la Sociedad Civil.
  • Amables lectores les deseo que tengan un Año Nuevo 2013 lleno de felicidad, armonía y prosperidad en compañía de sus respetables familias y amigos.

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