“Estoy lejos del bien y el mal”

Entrevista realizada y publicada por: El Sol de Hidalgo

Pachuca, Hidalgo.- La historia de Esteban Ángeles es larga, pero logra sintetizarla. La cuenta en menos de dos horas, luego de tazas incontadas de café, del que llaman americano.

Platica con amenidad. Perfilan trocitos de un episodio y de otro; como animado disck jockey en la mezcla de temas musicales, dentro de una noche generosamente auditiva.

Presidente del Consejo Consultivo Ciudadano (CCC), apunta que lleva nueve años sin fumar. “Nada, nadita de nada” después de que por tres décadas quedara atrapado por el tabaco.

Se manifiesta proclive a hacer amigos, aunque define:

“La amistad debe darse sin calificarla. Surge por afinidad y trato que construye confianza, credibilidad, prestigio; define un perfil. A partir de ahí, se puede pedir, es legítimo, lo que es un proyecto personal. Y va en el sentido de que ojalá me puedas ayudar. Y uno espera”.

Se sincera Esteban Ángeles:

“Una vez le solicité a Jesús Murillo, ex gobernador hidalguense, que me ayudara con una oportunidad laboral: terminaba mi ejercicio como diputado local. Me preguntó de mi inquietud. Expresé razones. Me echó la mano”.

Da un paso adelante en el tiempo; servidor público y político, de mucho tiempo, califica que la presencia de distinguidos hidalguenses en el panorama nacional “nos abre circunstancia de oportunidades”.

Qué si esto le atrae, responde:

“Tengo una responsabilidad que cumplir: el CCC”.

Cuando pretendió ser senador, acepta que tenía un handicap a favor: coordinó la campaña de Francisco Labastida Ochoa en el estado.

Fue senador.

Con oficio y conocimiento, también organizó acciones proselitistas de Manuel Ángel Núñez por la gubernatura.

“Veníamos de atrás y, al final, mi amigo actopense (Núñez) fue justo e indiscutible vencedor”.

Ángeles egresó como licenciado de la Escuela Nacional de Economía.

Ríe y discurre:

“Ni aprendí bien el Derecho y la Economía ya se me olvidó. Lo cierto es que fui buen estudiante”.

Apunta que nunca participó en política estudiantil.

Pero hay ayeres más lejanos en la reminiscencia de Ángeles Cerón:

“Con quien fue gobernador, don Jorge Rojo, al que, igualmente, coordiné su campaña. Me citó una mañana en su casa. Tras los preámbulos de cortesía, me dijo: «Quiero pedirle que me ayude en Administración y Finanzas».

“Fuimos, de hecho, tres secretarios: de Gobierno, Rubén Licona Rivemar; Luis Roche Carrascosa, Desarrollo Económico, y yo.

“Don Jorge me encargó una reforma constitucional para la conformación de una nueva estructura operativa en su administración. Cuando le presenté el proyecto, le gustó. En la práctica funcionó muy bien”.

“Duré algo así como un año. Don Jorge se fue al Distrito Federal a Reforma Agraria y lo relevó Suárez Molina. Hubo roces. Quería hacer las cosas a su real entender. Me solicitaron la renuncia y se las di”.

LA DESAPARICIÓN DE PODER

En 1975, Esteban Ángeles trabajaba en lo que era Secretaría de Industria y Comercio. “Yo tenía 26 años; Bernardo Serra, originario de Tlaxcoapan, era director general de Administración. Era compañero con Eduardo Valdespino y dos poblanos: Carlos Fabre del Rivero, que a punto estuvo de ser gobernador de su estado, y el después muy conocido conductor y comentarista Nino Canún.

“Ese año, en abril, se decretó una desaparición de poderes en el estado. Aún se recuerda”.

Hace el apunte:

“El delegado del PRI en Hidalgo era Luis del Toro Calero. Me recomendaron con él y me incorporé al PRI estatal.

“Lamentablemente, el doctor Otoniel Miranda dejó de ser el mandatario, tras sólo 29 días de que desempeñó el cargo. Se formuló una terna: Estela Rojas de Soto, Óscar Bravo Santos y Raúl Lozano Ramírez, quien a la postre fue ungido como interino.

“Ya en el partido, me incorporé como presidente de lo que era el Centro de Estudios Políticos y Sociales (Cepes).

“Es cuando se avecinaba una justa electoral para elegir a un nuevo gobernador. Don Jorge Rojo acababa de ser director de Banrural. Fue nominado candidato.

“Me encargó que fungiera como coordinador de campaña. Entonces yo contaba con 29 años. Agua, mucha, ha corrido bajo el puente.

“Como responsable del Cepes presenté un proyecto de campaña política sustentado en foros, entre otros, de Educación, Salud, Desarrollo Forestal”.

Retoma el hilo de sus reminiscencias:

“Cuando quedé fuera de la administración de Suárez Molina, busqué al licenciado Rojo en Reforma Agraria. Me mandó a Sinaloa como delegado agrario. Se acababan de repartir en el papel 10 mil hectáreas de riego. No estaba tan fácil.

“El gobernador era Alfonso Genaro Calderón Velarde, segundo de don Fidel Velázquez en sus afectos. Yo radicaba en Culiacán. Se fue resolviendo una a una resolución por resolución. Me tomaron la delegación como 20 veces. Permanecí dos años por allá:

“No me desenraicé. Don Jorge regresó a Hidalgo y yo seguía en el norte. Pude comunicarme con él y me instruyó: «Informe en qué estado deja las cosas y regrese».

“Jesús Murillo era secretario de Gobierno. Ya se habían distribuido todos los cargos.

“El gobernador puso en práctica una estrategia para el desarrollo de la Huasteca: Plan Huasteca se llamó. Me designó coordinador. Me fui a Huejutla. Era final de 1978.

“Me construyeron una casa prefabricada, y me dieron una camioneta Blazer de doble tracción que don Jorge había usado en su campaña.

“Ahí viví dos años. Siempre trato de disfrutar lo que hago.

“Se amplió la cobertura de lo que era el Patrimonio Indígena del Valle del Mezquital, agregándole: y de la Huasteca Hidalguense. El vocal ejecutivo era César Sánchez Lozano.

“Todas las representaciones federales estaban allá; yo era la voz del gobierno estatal.

“Fuimos tenaces. Desarrollamos infraestructura carretera. No había escuelas. La gente rechazaba al gobierno. Sentamos bases para que se recobrara la confianza en las instituciones. Me preocupé por entender y atender a los de esa hermosa región. Conservo grandes amigos.

“En 1980 estaba nuevamente en Pachuca. Fui el delegado del Décimo Censo de Población y Vivienda”.

LA ÉPOCA SIN PROBLEMAS

Se reencontró con don Jorge Rojo, delegado regional del PRI, y lo comisionó como delegado especial en San Luis Potosí.

“Me tocaron procesos municipales y de diputados locales. Eran épocas en que se desahogaban sin problemas”.

Retornó, esta vez como catedrático de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Frescas las asignaturas que impartía: Macro y Micro Economía, Teoría del Presupuesto Público, Teoría de las Finanzas Públicas. Se creó la carrera de Administración Pública en el Instituto de Ciencias Sociales (ICSo) de la misma UAEH. El director de era Alberto Flores Álvarez. Luego sería rector.

La administración del ya desaparecido Guillermo Rossell, Esteban Ángeles la sintetiza:

“Me fue bien, porque casi no lo traté. Pinté mi raya. Inicié varios proyectos personales”.

Con Adolfo Lugo Verduzco no colaboré. Estuvo en el Distrito Federal, en la Secretaría de Hacienda.

La suerte cambió: llegó Murillo. Presidente del CDE del PRI.

“Me designó secretario de Finanzas. Ascendente su carrera, el realmontense fue gobernador. Entonces logró ser diputado local por Zimapán y coordinador del Congreso local.

“Hubo un intento de revolución interna. Acaudillaban Leopoldo Rodríguez Murillo, Daniel Ludlow, González Rodríguez Anaya y de la oposición, Roberto Meza.

“Me acusaban de autoritarismo. No tenían razón; palabra que no.

“El gobernador (Murillo) nos llamó a una reunión. Fue definitorio. Se acabó la vela insurgente. Todo volvió a la normalidad. No pasó mucho para que llegáramos a la reconciliación. Somos camaradas. Nos vemos, nos saludamos.

“Entonces me fui a Educación; de secretario. Me tocó negociar con Sergio Hernández y Cosme Hernández, por la parte del SNTE.

“Estuve, exactamente, un año y un día, porque fui postulado para ser diputado federal en lo que era el Distrito Tres, con cabecera en Atotonilco el Grande”.

SIN EXPRESIÓN FUTURISTA

Acepta, no se esconde entre soslayos que su gran amigo ha sido Jesús Murillo.

“En el plano personal y de servicio. Y que esto no se tome como expresión futurista.

“Así como con él, el pasado me ha privilegiado por estar al lado de algunos que tanto han significado en la historia de nuestro estado y con quienes colaboré. Nada que ocultar de ellos. Goce de la deferencia de su confianza..

“Coordiné la campaña por la gubernatura de Manuel Ángel Núñez y en el 2000 me ubiqué como senador. Logré que se aprobara la Ley de Fondos de Aseguramiento Agropecuario y Rural”.

Rememora; sabe de nostalgias.

“Acabaron los seis años en la Cámara Alta y me dediqué a brindar asesorías a productores agropecuarios en diversas regiones del país”.

Hubo entonces un nuevo proceso electoral para que el PRI eligiera candidato a la gubernatura del estado.

“En la mesa éramos 12 los aspirantes. Decían que justamente 12 apóstoles; así lo declaré. Pensé que tenía oportunidad. Todos cabildeábamos. Al final, me adherí a Miguel Osorio.

“Él, después, me invitaría a que me sumara al Consejo Consultivo Ciudadano. Con Núñez, el organismo funcionaba como oficina de Despacho; ya, Osorio, lo inviste organismo público autónomo.

“El primer secretario técnico fue Jaime Daniel Baños Paz, seguiría Mario Viornery, ya presidente, y después yo”.

El cargo es por tres años con la posibilidad de una reelección.

“Hoy existen, además de un Consejo estatal, 10 consejos regionales. Hay solicitudes para que otros municipios tengan los suyos: Tizayuca, Zimapán, Jacala, Atotonilco de Tula, Atotonilco el Grande, Molango, Singuilucan, Zempoala, Epazoyucan.

“En tanto, creamos Comisiones Municipales de Participación Ciudadana”.

No oculta su intención de que pueda reelegirse, pero anticipa:

“El gobernador Francisco Olvera propondrá y quienes votan son quienes encabezan las 17 comisiones estatales que conforman el CCC estatal. Las reglas lo permiten”.

El encargo del presidente es honorario, salvo gastos de desplazamientos.

A los 66 años, ratifica que no es obsesión el continuar, sino para concluir todo lo que tiene en proyectos.

Destaca que más que comparecencias de funcionarios han sido presencias y más que el debate, la deliberación.

“No es de confrontar. Lo cambiamos por una relación de entendimiento. Una ciudadanía pro activa. Es un modelo que impulsamos. No soy en mi investidura un fiscalizador, sino observador social. Damos vigencia a la planeación democrática”.

De “otros asuntos políticos futuros”, el presidente del CCC enfatiza:

“Estoy lejos del bien y del mal”.

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