El valor del voto, espíritu de la democracia.

En la frontera entre la razón democrática y el autoritarismo de Estado, se construyó con la visión de hombres comprometidos con la libertad ciudadana, la historia mexicana del siglo XX que dio origen a nuestra Revolución, cuya trascendencia y legado social, se vivifica en la institucionalidad que le da rostro al mandato ciudadano y que hace del sufragio efectivo, el espíritu vigoroso de los anhelos de justicia y equidad social y de la aspiración del Estado Democrático de Derecho, donde la patria es la praxis del respeto a la voluntad política de los hombres en democracia.

He sustentado que la conciencia política se edifica como la mayor conquista social de nuestra civilización porque deviene del status de ciudadanía efectiva;porque forma individuos como sujetos sociales, sensibles y comprometidos con el devenir histórico de su nación;y porque hace que el tejido social, se organice y autorregule frente al Estado para erigirse en una fuerza histórica indiscutible:La comunidad política.

La cultura política nos enseña, que el empoderamiento ciudadano, sólo es posible en la racionalidad de la representación colectiva de los Partidos Políticos, y que,un ciudadano elevado al rango de servidor público, es producto de la representación y activismo partidista,esencia del ejercicio de la civilidad y expresión inequívoca de dignidad política.

No se puede olvidar que la finalidad de un Partido Político como organismo de interés público,es su empoderamiento en la esfera gubernamental; y que en este propósito,debe articular con sus militantes, la representación de sus bases territoriales o sectoriales en estructuras abiertas y libres de autoritarismo.

Para lograr este empoderamiento,los Partidos Políticos deben sustentar una Plataforma Electoral que, en el escenario de la contienda, sea el medio para la distribución y control del poder, por lo que deberán cuidar que represente la realidad de los anhelos y aspiraciones de la conciencia ideológica de sus militantes y la interlocución libre, plural y democrática que legitime congruencia política con los intereses más sentidos del tejido social.

La Plataforma Electoral, además de ser requisito del derecho electoral;en lo profundo, es la estructura de confianza ciudadana que un partido empeña más allá de la legalidad. Es probidad del acto político y certeza en la expresión del ejercicio de gobierno representado por los candidatos de elección popular. Es prueba del valor del espíritu de la democracia que otorga la conciencia social de la participación ciudadana.

En este contexto, el valor del voto se manifiesta vinculado al programa que representa la Plataforma Electoral postuladaen una elección,conformándose,por la probidad del acto político que le dio origen,como acción de exigencia de derecho pleno para que un candidato cumpla su ejercicio público.

Por ello, la Plataforma Electoral con que fue empoderado un candidato, no sólo refiere las espectativas de los militantes y simpatizantes de una fórmula política; lo más importante, es su tránsito hacia la razón suprema del Estado en la integración político-administrativa de los Planes de Desarrollo.

Este acto de honestidad política, fue advertido con profunda sensibilidad por el Presidente Electo de México, Lic. Enrique Peña Nieto,quién durante su campaña,firmó ante Notario Público,el respeto de compromisos,atendiendo de esta forma, la necesidad de mostrar certeza ética y política de cumplimiento, y la seguridad de la honradez en el ejercicio de gobierno frente al grave problema que significa la falta de confianza.Esto devuelve a la ciudadanía, el derecho que históricamente le corresponde: la dignidad política.

Deducimos de esta práctica de la campaña política del futuro Presidente de México, que la lógica del proceso electoral, configura en los hechos el “voto programático”,y que al establecer el vínculo con la conciencia ideológico-política, demanda de los procesos electorales, la necesidad de esgrimir en la legalidad electoral, un nuevo protocolo jurídico que genere la figura del auditor electoral ciudadano, que por derecho político, se reconozca en el derecho electoral,como garantía democrática ciudadana.

Con la figura de un auditor electoral, se trata de construir nuevos lazos de confianza política ciudadana frente al Estado,para que, en igualdad de circunstancias y por estructura legal, se articule en la lógica de la fuerza política ciudadana, el ejercicio responsable, pleno e irrestricto de salvaguardar el “voto programático” y hacer cumplir la Plataforma Electoral como exigencia de derecho pleno.Hay que seguir el ejemplo.

Constituido el gobierno, la concreción de las tareas públicas reclama transparencia y rendición de cuentas como virtud del ejercicio del gobernante como mandatario del todo social; por eso, la planificación del Estado, es la expresión de la fuerza social democrática, que encuentra en la génesis del empoderamiento ciudadano,el valor del “voto programático”, como un derecho político irrestricto, cuya naturaleza se encuentra en el espíritu inalienable de la voluntad ciudadana.

Por esta razón, los Partidos Políticos no pueden ser estructuras burocráticas anquilosadas, porque minarían el sentido cívico del mandato, prescrito en el ejercicio político del voto que admite el valor de una Plataforma Electoral al momento del sufragio.

Revalorar el voto como un acto de conciencia y cultura política,se impone para redimensionar la funcionalidad de los Partidos Políticosy para generar los procedimientos en materia de legislación electoral, que hagan que el mandato ciudadano que permitió el empoderamiento de un candidato, se convierta a través del ejercicio gubernamental en palabra cumplida.

Agenda

  • El Lic. Mario Ernesto Pfeiffer Islas, al asumir la presidencia del Consejo General del IEEH, comprometió que las actividades del Instituto, aseguren a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos político-electorales. Mis mejores deseos para él y para los Consejeros recién nombrados.
  • Un Partido Político es sólido, cuando ideológicamente fomenta la deliberación de sus estructuras, encausa las tareas justas, admite el consenso pero también el disenso como valor de la democracia y, cuando se erige como el crisol de las aspiraciones de los ciudadanos.
  • Un Partido Político se debilita, cuando se burocratiza y convierte al poder público en la esfera de una élite, cuando sustituye la ideología y los principios, por el autoritarismo y la jerarquización de sus estructuras, y cuando considera al ciudadano objeto y residuo del ejercicio de gobierno.

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