Un Modelo Educativo para el Fomento de la Cultura Emprendedora

En la “Perspectiva” anterior, me referí a la incapacidad del sistema económico para generar suficientes puestos de trabajo y apunte algunos problemas que ocasiona este fenómeno al afectar de muchas maneras a la sociedad en su conjunto.

Uno de los sectores de la población que sufre dramáticamente las consecuencias de este fenómeno es la juventud. Año tras año, miles de egresados que tratan de conseguir una oportunidad laboral, enfrentan un sinnúmero de dificultades por no contar con la preparación profesional que les demandan la planta productiva, al ser resultado de una educación conductista que impide la iniciativa y la inventiva y por egresar de universidades que permanecen ajenas a la realidad en la que se desarrollan las empresas. Por las mismas razones, la opción de iniciar una micro, pequeña o mediana empresa, le resulta muy lejana y llena de dificultades que no pueden sortear.

Necesitamos un modelo de desarrollo económico que propicie elevar el nivel de vida, incremente la creación de nuevas empresas de media alta y alta tecnología, más empresarios dispuestos a desarrollar proyectos innovadores y más PYMES de rápido crecimiento mediante la utilización del conocimiento, esto requiere entre otras cosas, desarrollar una cultura emprendedora en el sistema educativo, principalmente en el nivel de educación superior.

Si queremos que nuestros jóvenes sean emprendedores y coma tales, tengan alternativas laborales en cualquier sector o puedan iniciar con éxito sus propias empresas, se necesita una “Política Estatal de Emprendimiento” que conjunte los esfuerzos del sector educativo, de las dependencias de fomento económico, de las cámaras y organismos del sector privado y de la ciudadanía, para reforzar las cadenas de valor, facilitar el acceso al financiamiento, generar oportunidades de crecimiento, mejorar las condiciones laborales, garantizar la sostenibilidad de los esfuerzos y, promover estrategias orientadas a impulsar el desarrollo local y regional para fortalecer el mercado interno.

Se trata de crear una cultura que oriente y motive el espíritu emprendedor entre los jóvenes como factor clave para el crecimiento, el empleo y la realización personal, porque esta cultura da habilidades para convertir ideas en actos sustentado en esquemas científicos y tecnológicos, creativos e innovadores; permite la asunción de riesgos y pericia para planificar y gestionar el desarrollo de proyectos productivos y competitivos.

Ser emprendedor es un apoyo para todos en la vida. En el hogar y en la sociedad, hace que la persona sea más consciente del contexto de su trabajo y más capaz de aprovechar sus oportunidades, ayuda a la juventud a ser más creativa, a tener más confianza en lo que hace y a actuar de manera socialmente responsable, es además, la base sobre la que los empresarios pueden establecer una actividad productiva o comercial.

Hay que tener claro que desarrollar una educación en el espíritu emprendedor no se limita a crear nuevas empresas y a generar más empleos y que hasta ahora la educación en nuestro país no ha contribuido a crear una cultura emprendedora, ni el trabajo por cuenta propia.

Sin embargo, dado que las actitudes y referencias culturales se forman a una edad temprana, el sistema educativo debe contribuir en gran medida a crear una cultura emprendedora. El sector educativo en este esquema tiene que transitar de una educación instructiva, conductista y vertical, a una educación creativa e innovadora; plantear que el “Modelo Educativo” actualmente vigente, incluya un enfoque integral para el “Fomento de la Cultura Emprendedora”; incorporar los temas y contenidos del emprendedurismo en los planes y programas de estudio de educación básica, media superior y superior; capacitar, especializar y certificar a los maestros; facilitar el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, entre otras acciones.

Debemos estar de acuerdo y trabajar para lograr que nuestros egresados, se formen académica y profesionalmente con un Modelo Educativo que les permita adquirir conocimientos, habilidades o destrezas, actitudes y valores que propicien el desarrollo cultural de la persona y la sociedad y les permita construirse condiciones de vida digna. Ese es el reto del Sector Educativo.

En esta misma línea, hay que crear un programa de emprendimientos definidos a través de los reportes de los Observatorios Laborales y de las Unidades de Inteligencia Tecnológica; construir un concepto de vinculación que permita crear puentes de comunicación y colaboración mutua entre el sector educativo, el de fomento, el laboral y el productivo; propiciar el desarrollo de proyectos de emprendimiento específicos de procesos productivos, administrativos, de gestión, de organización, etc., con empresas emblemáticas del sector productivo, dentro y fuera del estado, con enlaces y/o prácticas laborales, sociales y empresariales.

En las aulas debe definirse el esquema de acompañamiento a los emprendedores, desde la conceptualización de las ideas de mejoramiento e innovación de procesos productivos; hasta la formulación y evaluación de los proyectos para garantizar su rentabilidad e ingeniería de detalle y de esta forma evitar que los emprendimientos fracasen y se convierta en programa sociales a fondo perdido, se desaproveche la oportunidad de ser detonantes del desarrollo económico nacional y de resolver los problemas del desempleo, sociales y de seguridad.

En México según INEGI, somos 112.3 millones de habitantes, de los cuales el 55.3%, tiene menos de 29 años, tenemos que afrontar los desafíos educativos, laborales, cívicos y el compromiso ético y político de darle a todos mejores expectativas de futuro, es el reto que tenemos que resolver.

Agenda

•Desarrollar una estrategia sistémica para la creación de una cultura emprendedora.
•Fomentar una educación de competencias emprendedoras entre las escuelas los directivos y los profesores.
•Crear un esquema de apoyos e incentivos a las escuelas para desarrollar actividades y programas de fomento a una cultura emprendedora.
•Crear conciencia y mentalidad de competencia emprendedora en los jóvenes de que el trabajo por cuenta propia y la actividad empresarial son opciones para su futura carrera.
•Identificar tendencias de innovación en productos y procesos, mercados, patentes registradas y liberadas e información que identifique las grandes tendencias de los sectores productivos, que sea la base para las actividades de emprendimiento en las instituciones educativas.

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