El Legislativo, uno de los tres poderes de la República. Parte I

Los partidos políticos avanzan en el proceso de selección de sus candidatos a Diputados Federales y Senadores, pronto los veremos en una intensa campaña política, presentando a la ciudadanía su oferta política y desde luego solicitando su apoyo y el voto correspondiente.

Una vez electos integrarán el H. Congreso de la Unión, por lo que resulta oportuno conocer algunas de las funciones del Poder Legislativo del Gobierno Federal como parte integrante de nuestro sistema político y de gobierno y referir algunas cuestiones que muestren la importancia de participar debidamente informados en el proceso electoral federal.

Para este propósito resulta útil repasar lo que al respecto se establece varios artículos de la Constitución Federal.

El Artículo 40, dispone que, “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática y federal, compuesta de Estados libres y soberanos por lo que refiere a su régimen interior; pero unidos en una Federación establecida según los principios de esta Ley Fundamental.”

República significa lo que a todos concierne, lo que a todos atañe, lo que es de todos. La naturaleza de República representativa se inscribe en la idea de que todo el pueblo, no puede, a la vez, ejercer su soberanía y que, necesita nombrar representantes para que decidan por él y para él, es decir, la colectividad les transmite la capacidad de decidir.

La disposición de ser una República democrática, quiere decir que el pueblo debe manifestar su voluntad mediante el voto para elegir a sus representantes y que estos obtengan legitimidad y tengan capacidad para resolver por todos como una voluntad conjunta de la República.

El concepto de República federal tiene que ver con el establecimiento de un sistema político y de gobierno federal en el que la Ley Suprema dispone la distribución territorial del poder y los ámbitos de competencias y facultades explícitamente concedidos en la Constitución al Gobierno Federal.

Por su parte el Artículo 49, dispone que “El Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.” y el Artículo 50 dice que “El poder legislativo de los Estados Unidos Mexicanos se deposita en un Congreso General, que se dividirá en dos Cámaras, una de Diputados y otra de Senadores.”

Estas disposiciones muestran la importancia que tiene la elección de nuestros representantes populares, por lo que resulta obligado conocer cuántos integran cada Cámara, como se eligen, cuáles son sus funciones y sus responsabilidades; cómo se organiza el trabajo legislativo para la discusión y aprobación de reformas a leyes vigentes y nuevas leyes; cómo prepara el de fiscalización y rendición de cuentas del ejercicio del poder público y de la administración pública federal; cuáles son sus facultades para impulsar el desarrollo nacional y la democracia y muchos temas más.

La teoría política concibe al Poder Legislativo desde sus orígenes, como contrapeso del Poder Ejecutivo, como encarnación de la voluntad del pueblo en el gobierno; como el espacio plural donde se debaten las distintas visiones de país; y como caja de resonancia de la situación política, al representar los intereses de la Nación y, como parte de un sistema de pesos y contrapesos que contribuye al equilibrio entre poderes cuando las fracciones parlamentarias buscan y encuentran los acuerdos y los consensos necesarios.

En mérito de estas consideraciones, los ciudadanos queremos un Congreso reflexivo, dialogante, capaz de construir y aportar soluciones legislativas a los problemas que aquejan al país y que son indispensables para la democracia mexicana; demandamos que Diputados y Senadores, remonten el enorme descrédito con que son calificados en diversas encuestas de opinión; cumplan con lo que prometan en campaña; escuchen, entiendan y atiendan a la ciudadanía en la solución de sus problemas, sus demandas y sus necesidades; privilegien la construcción de acuerdos y eviten la sistemática descalificación.

Con seguridad los candidatos recibirán peticiones que salen de su ámbito de responsabilidades o bien les reclamarán el por qué no regresan a los Distritos Electorales donde fueron electos.

Esperamos que la respuesta a este reclamo sea que, dada la representación que ostentan, están procurando en las Cámaras la defensa de los intereses y expectativas de la ciudadanía, desarrollando un intenso trabajo político en las Comisiones Legislativas, actualizando el marco jurídico y evaluando la estructura programática de las políticas públicas que tienen que ver con la educación, la salud, la ecología y el cuidado del medio ambiente, las obras públicas y las comunicaciones, el desarrollo democrático y la participación ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas, los derechos humanos, la seguridad pública y la justicia, la impunidad, la corrupción y el contrabando, la economía, las finanzas públicas y el empleo, el desarrollo rural, la agricultura y la ganadería y múltiples problemas que el reducido espacio de este artículo no permitiría mencionar.

Los legisladores como protagonistas de las decisiones políticas de nuestro país están llamados a armonizar las ideas y propuestas de una sociedad participativa en torno a proyectos legislativos específicos, a gestionar los intereses y problemas de los representados, a impulsar y promover cada vez más el diálogo entre gobernantes y gobernados, a democratizar la vida nacional promoviendo la elaboración de propuestas que permitan superar las profundas desigualdades sociales, la pobreza y la marginación que se expresan territorialmente en las regiones, estados y municipios del país y a luchar por renovar el federalismo mexicano.

Por todo esto, en el momento de votar, los ciudadanos debemos ser conscientes de que los legisladores que elijamos en julio próximo integrarán uno de los tres poderes de la República Mexicana y, en su conjunto, representarán al pueblo mexicano y al pacto federal.

Agenda

  • El caso del Ex Presidente Municipal de Huejutla y de otros que enfrentarán situaciones semejantes, nos lleva a insistir que sólo con la creación de contrapesos ciudadanos y políticos y, de nuevas reglas, estructuras y procedimientos, es como se puede poner un freno a la corrupción y hacer que las autoridades responsables ejerzan sus facultades y actúen con oportunidad y eficacia.
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