¿Cuál es la Reforma Política que México necesita?

La semana pasada, la Cámara de Senadores aprobó el dictamen de la Minuta con Proyecto de Decreto que reforma diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de reforma política. El proyecto de referencia establece la consulta popular, la reelección inmediata de legisladores, la reconducción presupuestal, el veto presidencial sobre el presupuesto, las candidaturas independientes, la iniciativa popular, la iniciativa preferente, entre otras reformas.

El proyecto que se legisla, con seguridad habrá de reiniciar la discusión sobre los objetivos, metas y propósitos para alcanzar la gobernabilidad democrática que México necesita y deberá tener respuestas claras para muchas de las preguntas que la ciudadanía se formula.

Al respecto, necesitamos saber ¿cómo plantea mejorar la funcionalidad del sistema político y de gobierno en su conjunto?, ¿cómo se garantiza superar la crisis de representatividad; cómo la falta de participación; cómo se vislumbra recuperar la credibilidad y la confianza en las instituciones de la República?, ¿cómo se impulsa el fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas y cómo garantizar una efectiva división de poderes como requisito indispensable de un desarrollo democrático?.

Resolver los problemas de la democracia, fomentar la efectiva participación ciudadana más allá de las urnas y modificar nuestro régimen constitucional de partidos para que realmente sean entidades de interés público, deben ser los atributos que distingan a un proyecto de reforma política, cuyo objetivo primario sea que opinen los ciudadanos.

Al respecto Luis F Aguilar, en su artículo, El crimen se vuelve elector, nos dice, “Ante la situación del país y ante los comportamientos de la dirigencia política, no puede uno dejar de pensar que la transición democrática ocurrida, centrada en la alternancia, ha sido anémica y que habría que reiniciar otra transición, de otra naturaleza y magnitud, cuyo objetivo sea reconstruir la potestad y efectividad del Estado más que posibilitar la alternancia de partidos voluntariosos en riña por llegar a Los Pinos.”
De manera reiterada me he pronunciado sobre la necesidad de fortalecer el binomio sociedad-gobierno, he dicho, por una parte, que a los ciudadanos nos interesa tener un gobierno fuerte con capacidad de construir respuestas, un gobierno efectivo y de resultados, atento a escuchar, entender y atender el sentir de la ciudadanía y por otra parte, que al gobierno le debe interesar la participación de la ciudadanía en todas las actividades del quehacer público para tener la credibilidad, la legitimidad y la confianza hoy perdidas.

“La empresa política actual, nos dice Luis F. Aguilar, es…. transitar de la impotencia del Estado, por causa de la anarquía y violencia del crimen que los gobiernos no logran detener, a la potencia del Estado, a su potestad y soberanía interior.” Lo que urge para el 2012, es…..“…transitar de la invalidez e impotencia estatal-gubernamental a la reconstrucción de su autoridad, su potencia y eficacia legal”.

Es una realidad que la alternancia en la Presidencia de la República en el año 2000, y el advenimiento de la pluralidad política en los gobiernos locales y en el Congreso de la Unión, no ha servido para resolver o al menos abordar los problemas sociales, económicos, políticos y culturales, que son los que interesan realmente a la ciudadanía.

No debe considerarse poco realista, esperar que una reforma política resuelva los problemas sociales y económicos que aquejan a los ciudadanos, como la pobreza, la desigualdad social, la falta de crecimiento económico, el abuso de poder, la inseguridad pública y la corrupción, males que tienen su origen en políticas públicas inadecuadas o en fallas estructurales del Estado.

La creciente insatisfacción con la democracia, con los actores políticos, la falta de incentivos para participación ciudadana y el bajo impacto del voto, hacen indispensable transitar de una democracia representativa, hoy disfuncional y en crisis, a una democracia de calidad y orientada por y hacia los ciudadanos.

Por ello, es de la mayor relevancia seguir impulsando el rediseño institucional que permita mejorar el funcionamiento del Estado mexicano, que garantice a cada uno de los mexicanos pasar de ser solamente electores o testigos pasivos a convertirse en ciudadanos plenos.

Una reforma institucional de gran alcance concierne no sólo a los partidos políticos, sino a los ciudadanos, ya que afecta la vida política del país. La reforma política que necesita México debe sustentarse en la participación activa y comprometida de sus ciudadanos y el fortalecimiento de un Estado democrático que reconozca y garantice los derechos humanos fundamentales.

Se requiere de ciudadanos que ejerzan con responsabilidad sus derechos, sus libertades y sus obligaciones, de gobernantes responsables e interesados en el desarrollo integral del país, de actores políticos dispuestos al acuerdo mediante el diálogo, de funcionarios públicos comprometidos con la transparencia en la rendición de cuentas.
Sin esta visión de Estado, cualquier reforma que queramos instrumentar o cualquier paso que decidamos emprender, serán pasos en falso y con fines distintos a la plena realización de los anhelos que la ciudadanía exige.

Agenda

•Este domingo 18 de diciembre celebramos el Día Internacional del Migrante, debe ser motivo para reconocer la contribución esencial de los trabajadores migrantes al bienestar y al desarrollo económico de México. La migración debe ocupar toda nuestra atención ya que es uno de los problemas más importantes de nuestro país, consecuencia de un desigual desarrollo económico en muchas zonas y por la falta de empleos y oportunidades.

•La Navidad es una época de unidad familiar, de reflexión sobre lo que hemos alcanzado y lo que nos falta por andar. Que el espíritu navideño brille en sus corazones y que en sus hogares reinen la felicidad y la armonía. Mis mejores deseos para todos.

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