Desbocamiento

A un año de que termine el Presidente Felipe Calderón, hay una creciente insatisfacción ciudadana con el desempeño de un Poder Ejecutivo Federal que no acierta a erigirse en árbitro y conductor de las energías sociales de los mexicanos, así lo muestran las encuestas de opinión que reflejan el desencanto con la política, el gobierno y las figuras públicas.

En medio de las condiciones de pobreza y desigualdad que están causando irritación y descomposición social, el discurso que pronunció el Presidente la semana pasada en su partido, resulta irreflexivo, imprudente y poco serio por decir lo menos, al respecto cito lo que escribe René Delgado en su columna SOBREAVISO del Reforma Diario:…”Partidizar a los muertos y a los asesinos; afirmar que el crimen beneficia a un partido y perjudica a otro; convertir la oración fúnebre en ariete político; ignorar a miles de muertos y rendirle honores sólo a unos; emparentar las urnas electorales con las urnas fúnebres; confundir la dirección del partido con la del Estado no serena los ánimos, los enciende y perfila un peligro: arrastrar la democracia al desfiladero por donde se desbarranca el Estado de derecho”.

Respecto a la intención del Presidente, René Delgado nos dice lo siguiente: “Si el propósito era denunciar la infiltración del crimen en la política y afirmar que éste beneficia a un partido, el foro fue el peor lugar para decirlo y la inacción, subsecuente, del gobierno y su partido, fue la exhibición contumaz de la desmesura del pronunciamiento, rayana en la provocación política”.

“Si más allá de un desplegado, el dirigente político y jefe del Ejecutivo tiene pruebas para respaldar su dicho, de inmediato, Acción Nacional tendría que haber solicitado la anulación del registro del PRI y el gobierno solicitar la suspensión de garantías ahí donde se borró la frontera entre el crimen y la política, y proceder como se debe”.
“No hacer nada. Dejar el pronunciamiento como un decir, siembra la duda de si, después de politizar el crimen, ahora se va a criminalizar la política en el marco de la retirada de una fuerza que se diluyó como partido y se desintegró como gobierno”.
“Decir que el crimen infiltró a la política al punto de ganar una elección y, luego, apuntarse al siguiente concurso convierte a quien lo dice y hace no en un paladín de la política, sino en un cómplice del crimen. No lo salva, lo hunde”.
La respuesta a este lamentable discurso del Presidente, fue el airado reclamo que le formuló Pedro Joaquín Coldwell, en el acto en el que protestó como Presidente del CEN del PRI, donde le señaló que: “Los priistas unidos demandamos del presidente que ajuste su conducta al mandato de la ley y actúe con imparcialidad. Que evite dañar el proceso electoral con su intromisión”.
“Que no haya dudas, dijo, el PRI está dispuesto a pactar con las otras fuerzas políticas, con la autoridad electoral y las de procuración de justicia, las medidas que sean necesarias para blindar el proceso electoral de la infiltración del narcotráfico… que no haga de este tema un arma para minar la confianza en las autoridades electorales, socavar el proceso o agredir a partidos y a candidatos…”

Al respecto hay que recordar que han transcurrido cinco años desde que el Presidente Felipe Calderón declaró la “guerra” contra la delincuencia organizada, los resultados han sido pobres, se ha colocado a las instituciones de los tres niveles de gobierno en grave riesgo y se ha debilitando a la democracia en la medida en que se golpea la gobernabilidad y la estabilidad social.

Hace unas semanas se conoció la Operación Rápido y Furioso que permitió el tráfico ilegal de armas a México bajo el auspicio y control del Buro de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF) y la semana pasada, en el New York Times se publicó un reportaje que documenta una enorme operación de lavado de dinero organizada por la Administración Anti-Drogas (DEA), esto muestra, “el fracaso en que se ha convertido la política antidrogas de EU, la cooperación con México en esa materia y la visión estadounidense, que muchos comparten en América Latina y México mismo, de que la vía militar y policiaca en los países productores y de tránsito es la que va a acabar con el problema y la amenaza del narcotráfico.” (Gabriel Guerra Castellanos, “Lavado en seco”, en El Universal, No. 34,371, diciembre 2011). ¿Cabría preguntarse si estas acciones injerencistas, han sido ya rechazadas por nuestra Cancillería?

En este contexto, la ciudadanía da la bienvenida al compromiso del PRI de estar dispuesto a pactar con las otras fuerzas políticas, ya que hoy es urgente un Nuevo Paradigma de la Seguridad Pública, que implique un ataque decidido y frontal a la corrupción y la impunidad; el respeto y pleno ejercicio de los derechos humanos; el fortalecimiento de las instituciones encargadas de la impartición y procuración de justicia; la puesta en marcha de programas de desarrollo social en las regiones y comunidades que presenten altos índices delictivos; el mejoramiento de las condiciones laborales de las policías municipales y estatales; una mayor participación social en las tareas de seguridad pública; una estrategia integral para la prevención de adicciones; así como avanzar hacia una política económica y social que genere oportunidades de educación, salud, cultura y empleo para nuestros jóvenes.

Se requiere un Nuevo Federalismo que articule las bases de coordinación entre la Federación, estados y municipios para que, mediante un conjunto de políticas públicas, programas y acciones, se logre reducir los factores de riesgo que favorecen la generación de violencia y delincuencia, así como a combatir las distintas causas y factores que la generan.

Agenda

La Comisión del Deporte del CCCEH, propuso crear el Ombudsman Deportivo, para garantizarle a los deportistas, la plena vigencia de sus derechos federativos, económicos, de formación y la participación transparente en todo tipo de contienda municipal, estatal o nacional.

Un comentario sobre “Desbocamiento

  1. De entre las múltiples razones que provocan el ausentismo en las elecciones y por las que los ciudadanos no votan, es precisamente por su desconfianza en las autoridades, por su percepción de inseguridad y porque no ven resultados de las acciones del gobierno en su combate a la impunidad, a la violencia y la delincuencia.
    En los últimos días y semanas hemos sido bombardeados de información relacionada con la introducción ilegal de arsenales de armas con las que se han masacrado policías y civiles, cuyo destino se desconoce; de mega operaciones de lavado de dinero proveniente del narcotráfico, en la que participaron agentes de la DEA con conocimiento (y ¿complicidad?) de las autoridades federales, por lo que la afirmación del presidente de México de responsabilizar a un partido político de la violencia y la delincuencia que se vive en el país, es irresponsable.
    Uno se pregunta ¿Dónde estaban el ejército, el CISEN, la PGR, la PFP, la Secretaría de Seguridad Pública y demás cuerpos policíacos que no fueron capaces de detectarlas y actuar en consecuencia? Y también: ¿Qué ha hecho la Fiscalía especializada para el combate al lavado de dinero, la PGR, la Secretaría de Hacienda, el CISEN, etc., que no fueron capaces de descubrir las escandalosas millonadas de dólares introducidas y lavadas en México?, pues quien sabe, quizás buscando causantes que depositaron más de $20,000.00 en sus cuentas bancarias, pero cumpliendo su responsabilidad como autoridades competentes de la persecución de estos delitos federales no.
    Fue necesario que las autoridades estadounidenses denunciaran “Rápido y furioso” y la intervención de la DEA en el lavado de dinero para destapar el discurso mediático.
    Bien dice René Delgado: que confundir la dirigencia de un partido con la dirección del Estado, enciende ánimos que ponen en riesgo la democracia participativa en las urnas. Es notable la importancia del poder de la “opinión” y de los intentos por controlarla. No se trata de que el presidente no opine, se trata de que lo haga responsablemente. ¿Cómo se descalifica una elección después de concluida y no dijo o se hizo nada durante la organización del proceso electoral? Es plan con maña.
    Bien haría el presidente Calderón en revisar y corregir su estrategia de combate al crimen para tener menos muertos –van más de 60,000- y más resultados, en lugar de accionar su intervencionismo electoral. En estos tiempos y en los escenarios que vivimos, los mexicanos queremos más razones válidas para votar y elegir a nuestros representantes, que gasolina para apagar el fuego.
    Las reformas constitucionales que dieron cauce al nuevo sistema penal en México, imponen como premisa que la autoridad competente que acusa, tiene la obligación de probar la culpabilidad del acusado. Si tienen los elementos necesarios: que procedan y se castigue a los responsables; si no, que callen y no desalienten la participación ciudadana. ¡Estamos hartos de discursos!

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