No hay buen gobierno sin buenos ciudadanos o Gobierno Abierto (Parte III)

En Europa, Estados Unidos, en África del Norte, en los Países Árabes y en Latinoamérica, la ciudadanía articulada por las redes sociales -Twiter, Facebook, MSN y muchas otras- ha promovido manifestaciones enarbolando demandas, acciones de interés público y la necesidad de un cambio en la forma de entender las relaciones entre Estado y ciudadanía. Un cambio en la forma de gobernar.

La falta de respuestas a las demandas y expectativas de la gente, plantea de entrada la necesidad de superar este fenómeno de disfuncionalidad del sistema político y de gobierno.

Los regímenes democráticos, tal y como la conocemos, vive un buen número de problemas de toda índole: desencanto e insatisfacción de los habitantes, desconfianza de sus políticos y reclama mejor articulación de los intereses de distintos sectores sociales. Puede decirse que enfrentan una severa crisis de representatividad.

Si aceptamos la existencia de esta crisis, entonces resulta pertinente cuestionarnos como cambiar el funcionamiento de la representación remota en que se basa nuestra democracia, que reserva la deliberación política a las élites y deja al pueblo sólo la tarea de votar a los representantes de los órganos del poder público y retirarse dócilmente hasta la siguiente elección.

En este contexto, algunos países han comenzado a evolucionar y a formular planteamientos para adaptarse a la nueva realidad global, que demanda una significativa participación ciudadana en la elaboración y diseño de políticas públicas y en acciones de interés colectivo, así como transparencia en el ejercicio de gobierno, dando lugar al concepto de Gobierno Abierto.

Esta evolución, impulsada por la exigencia de que el gobierno escuche lo que dice y solicita la ciudadanía y tome sus decisiones atendiendo sus necesidades y preferencias y por el imperativo de comunicar permanentemente todo lo que decide y hace de forma abierta y transparente; plantea también el requerimiento de espacios permanentes de colaboración y participación de los ciudadanos con los funcionarios del gobierno, en el propósito de fomentar la virtud cívica de los ciudadanos y hacer posible que el pueblo tenga el gobierno que merecen y que el gobierno tenga también a los ciudadanos que merece.

En términos generales podemos caracterizar estas acciones del gobierno como promotoras del desarrollo democrático ya que están impulsando su evolución y la transición de un sistema de democracia representativa, hacia un modelo de democracia participativa, abierta y comunicativa.

El diálogo y la conversación, distinguirían la participación de la ciudadanía en los procesos de toma de decisiones, se valoraría la capacidad de las personas y los grupos de hacerse escuchar al ejercer sus derechos, cumplir sus deberes e influir y cambiar las condiciones que afectan a sus vidas, se iría más allá del sufragio en las urnas para elegir a nuestros representantes y se tomaría parte en el diseño, ejecución seguimiento y evaluación de las políticas públicas, contribuyendo con este nuevo dinamismo a transformar el sistema democrático.

El Modelo de Gobierno Abierto supone una simetría del diálogo y la conversación, no sólo es el gobierno el que habla, el que se dirige al ciudadano como gobernado o el que abre sus datos. Los ciudadanos en este modelo, dan sus opiniones, ayudan a mejorar los servicios, participan y enriquecen la toma de decisiones con la aportación de propuestas, opiniones y valoraciones, con lo que se fortalece la legitimidad y se aumenta la confianza en las instituciones.

Las TIC´s, la Internet como red global y la WEB 2.0, o WEB Social, están produciendo un cambio de paradigmas por la forma en que se relacionan los ciudadanos y el gobierno, al hacerlo en planos horizontales, la Internet se convierte en un ágora donde todos los ciudadanos hablan sin intermediarios y en igualdad de condiciones.

Este cambio tecnológico y de valores, significa una verdadera revolución y un reto para nuestros gobiernos. Tienen que estar conscientes que ya no basta ganar elecciones, que los ciudadanos comienzan a exigir transparencia en las acciones de gobierno y participación en los asuntos que los afectan, que el ciudadano ha dejado de ser sujeto paciente y se está convirtiendo en protagonista activo del proceso de cambio.

En este sentido, la responsabilidad de los poderes públicos es abrir ventanas de comunicación permanente ya que, la profunda y radical evolución de nuestro sistema democrático, reclama comenzar por convertir el funcionamiento de las estructuras cerradas y poco flexibles y el control de la información de los partidos políticos, en espacios abiertos, dinámicos y permeables. Hay que substituir el inmovilismo que sugiere el paradigma de el que se mueve no sale en la foto, por fotografías digitales que capten y premien el movimiento y la acción y remplazar el dicho de que, información es poder, por el axioma de que en la Internet, eres lo que compartes.

No es exagerado hablar que este cambio tecnológico, cambiara la forma de gobernar, colocará al ciudadano en el centro de la gestión, rediseñará los procesos administrativos para servir al ciudadano, cambiará la organización jerárquica de la administración, por modelos en red orientados a proyectos y a la obtención de resultados y, reemplazará las formas de relación en el trabajo, del mostrador a la mesa redonda, del correo certificado a la comunicación on-line, de la presencia física a la presencia remota, etc.

Podemos concluir que, la apertura del Gobierno y la participación de la ciudadanía son la sístole y la diástole del corazón de la Gobernanza y del Gobierno Abierto.

Agenda

  1. Hacer que la gestión de los nuevos Ayuntamientos, se distinga por ser abierta, participativa, colaborativa y transparentes, que fomente y promueva la rendición de cuentas y proporcionen información sobre lo que realiza.
  2. Formular un programa que organicen las estructuras comunitarias y vecinales e integren y comprometan a los ciudadanos y a las organizaciones de la sociedad civil en trabajo de la Administración Municipal.
  3. Importante respaldar festividades como el Día de Muertos ya que es una oportunidad a fortalecer el tejido social.

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